sábado, 27 de abril de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#15


Besé las mejillas de Paula, recubiertas de pecas, y la chica me sonrió.

-Encantada, ¿Ruth no? –Asentí con la cabeza. –Zayn me ha hablado mucho de ti, me dijo que os conocisteis hace poco pero que sois muy buenos amigos.

-Sí, nos conocemos desde hace poco pero ya confiamos mucho el uno en el otro. –Pasé mi brazo por la espalda de Zayn haciendo una mueca de cariño.

-¿Os sentáis a tomar algo con las chicas? –Zayn me miró y bajó un poco los ojos.

-La verdad Ruth, es que estamos esperando a Liam para tomar un refresco, y tengo entendido que hace mucho que no os veis, quizás demasiado.

-Bueno, las cosas sucedieron rápido, he estado bastante tiempo sin ver a nadie.

Dediqué una mirada de despedida a Paula y volví a la mesa con las chicas, arrastrando la silla para sentarme y sacando el móvil del bolsillo trasero. Miré la pantalla esperando algo, un mensaje quizás, o una llamada perdida, algo.

¿Por qué no contestaba a la carta? La deposité en su buzón ayer, ¿la tenía que haber leído ya, no?

Niall por favor responde, o creo que me volveré loca.

-¿En qué piensas Ruth? –Marta interrumpió mis pensamientos.

-En nada, cosas raras. Oye, ¿al final vamos a quedar mañana chicas? –Lo mejor era olvidarme de todo, si no había contestado era por algo.

-Podríamos ir a comer unas pizzas, que hace ya tiempo que no comemos algo todas juntas, y de paso podríamos avisar a los chicos. –Pronunció Laura.

A las demás les gustó la idea así que no pude opinar nada. Al día siguiente, todas menos Elena, que ya había quedado, iríamos a comer con los chicos.

Tampoco estaba tan mal. A pesar de todo lo que había pasado había una cosa que me había acompañado todos estos días, y que seguiría allí pasara lo que pasara. Esa cosa era la amistad que había entre aquellas chicas y los cinco idiotas. Me habían apoyado en todo, y los echaba de menos. Echaba de menos una reunión con todos. Pero temía lo que pudiera pasar allí.

De momento las Laura llamó a Harry, le informó del encuentro y a él le pareció bien.

Yo guardé el móvil, con pocas esperanzas ya de que fuera a sonar, y miré hacia la mesa de atrás. Paula y Zayn charlaban esperando al tercer acompañante, que por alguna extraña razón, no llegaba. Empecé a escuchar la conversación entre ellos.

-¡Qué extraño! Liam es bastante puntual, no le suelen pasar estas cosas.

-Tranquilo hermanito, tendrá sus razones. Llámalo y quédate mas tranquilo.

Observé como Zayn metía la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacaba el móvil. Tecleó el número y esperó, pero nadie contestó la llamada. Vi en su rostro la preocupación y me entrometí en la conversación.

-¿Qué ocurre Zayn?

-No contesta, y es muy raro, me dijo que a las siete estaría aquí, son las siete y media, y me dijo que llevaría el móvil. ¿Puedes llamarlo tú?

Saqué mi teléfono y busqué en la guía su nombre.

Ahí estaba.

Liam Payne.

Marqué y esperé. Nada. Lo volví a intentar y apareció aquella voz.

¨ Hola, soy Liam, pero en este momento no puedo atenderte, deja tu mensaje después de la señal, gracias ¨.

¿Era el contestador? ¿Qué estaba pasando? 

sábado, 20 de abril de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#14


¨ It´s to late to apologize, it´s to late.  ¨ La música salía del pequeño reproductor situado en la mesa boca abajo. Ruth, concéntrate. Necesitaba acabar física de una vez pero mi cabeza se iba con la música, con cada pequeña palabra que salía de allí. Me paré a escuchar la letra. It´s to late to apologize. Es tarde para pedir perdón. A lo mejor también era tarde para mí. Tarde para disculparme con Liam. El último contacto que tuve con él fue a través del teléfono móvil. Sentía simplemente que había jugado totalmente con él, con sus sentimientos y con todo. Antes de todas aquellas cosas decidí quedar con las chicas, eran mis amigas y no podía olvidar lo que habían hecho por mí desde que las conocí. Cogí el móvil del cajón donde solía estar y me metí en el Whatsapp. Creé un grupo y de momento incluí a Laura, Marta, Minerva, Elena y a una vieja amiga que ellas también conocían con la que me apetecía mucho quedar; María Ángeles, aunque yo la solía llamar María. De momento todas empezaron a hablarme, yo me disculpé por todo lo que había pasado y quedamos. Miré el reloj y vi que marcaba las cinco y media. Habíamos quedado a las seis así que no tenía mucho tiempo para prepararme. Me vestí y me fui.

Al entrar en el pequeño local situado en el centro de la ciudad me acerqué a la barra y esperé a que viniera el camarero.

-¿Qué desea tomar señorita?- Me giré y pude ver a un chico alto, rubio con una libreta en la mano.

-Una Fanta de limón. –Escuché la puerta abrirse y vi entrar a las chicas. Iban todas guapísimas. Minerva llevaba una camiseta morada con unos pantalones cortos baqueros, Laura una falda blanca con una camiseta azul cielo, María un vestido verde con unas botas marrones y Marta y Elena camisetas de colores con baqueros.

-Hola Ruth. –Laura me abrazó dulcemente, cómo dándome a entender que sentía todo lo que había pasado, pero sin decir nada. Saludé a las chicas y nos sentamos en la mesa.

-Y bueno, ¿Cómo estás?

-Bien chicas, agradezco todo lo que os estáis preocupando pero ya estoy mejor, una mala racha, solo eso.

-Sí, bueno, desde hace unas semanas todo ha ido muy rápido y ha sido muy raro.- Elena me sonrió. Nos tomamos los refrescos que habíamos pedido entre risas y chistes. Las chicas me contaron algunos cotilleos del instituto y yo les aclaré algunas cosas sueltas.

-Oye chicas, ¿qué os parece que quedemos mañana? –Iba a responderle a María cuando escuché una voz familiar detrás de mí.

-¡Chicas! -Giré el cuello hasta ver a un chico moreno, de ojos muy oscuros al otro lado del local. Era Zayn acompañado de una chica.

-Hola Zayn. –Me levanté y le di dos besos.

-¿Qué tal estás?

-Pues muy bien, ¿Y tú? Veo que vienes acompañado. –Miré a la chica que llevaba al lado, llevaba una gorra ancha morada que no me permitía verle el rostro.

-Sí bueno, ella es mi hermana, Paula, que se fue a estudiar a Gales pero que ya ha vuelto. –La chica subió la cabeza y se quitó la bonita gorra. Era preciosa, pelirroja, con un pelo liso y largo, de un color muy gracioso. Los ojos con la expresión de Zayn, pero de un color miel que penetraba la mirada, era delgada y tenía unas pecas graciosas alrededor de la nariz y las mejillas. Al principio no reconocí quien era. Pero no tardé mucho en saber que aquella chica, Paula, iba a traer muchos problemas. Demasiados

miércoles, 3 de abril de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#13


Un sonido a metal me dio ha entender que la carta había tocado el fondo del buzón. La misma carta que llevaba una semana intentando mandarle, pero que gracias a mi orgullo o a mi idiotez no había podido depositar en su puerta hasta ahora.

Después de lo que pasó la última vez, no había visto a Niall, ni a ninguno de los demás chicos. Había recibido llamadas de todos, mensajes, y hasta habían preguntado en mi casa por mí. Pero yo no había salido a recibirles, ni había ido al instituto. No podía. No después de lo que pasó aquel día.  

Una semana antes. Sábado.

Al escuchar las palabras de Niall, que habían ido directas a mi corazón, empecé a llorar. Empecé a maldecir el día en el que me había fijado en él, a maldecir todo lo que me rodeaba.

-Necesito saber lo que pasa, Ruth por favor. –Niall me miraba directo a los ojos, con las bonitas gafas de sol en la mano derecha, y la mano izquierda apoyada en el volante del coche a estrenar. En ese momento sonó un móvil, mi móvil. Lo saqué del bolsillo lentamente y miré la pantalla en la que apareció el nombre del autor de la llamada.
Llamada entrante, Liam P.

Niall me miró y al momento cogió el móvil entre sus largos dedos arrebatándomelo de la mano. Pulsó el botón de coger la llamada mientras yo le miraba asombrada, sin poder ejecutar ningún movimiento. Sin poder protestar ni quitarle el móvil. Vi cómo tocaba algunos botones y ponía el altavoz.

-Ruth, ¿Estás ahí? –La voz de Liam salió del pequeño aparato táctil.

-Sí, estoy aquí. –Contesté con un hilo de voz.

-Yo también estoy aquí Liam, y acabo de preguntarle una cosa a Ruth, una cosa que seguramente sea la misma para la que tú la llamas.

-¿Qué significa Niall en tú vida, qué significo yo? –Dijo Liam.

Comencé a llorar de repente, agarré el teléfono móvil, colgué la llamada y salí de aquel coche blanco corriendo, dejando la puerta abierta, dejando a Niall sentado en el asiento del conductor, dejando a Liam al otro lado del teléfono esperando una respuesta.

La semana después.

Tras dejar el sobre en el buzón y reflexionar sobre todo lo que había pasado me puse la capucha de la bonita sudadera y me fui en dirección a mi casa. No quería que nadie me reconociera. Mientras andaba recordaba una a una las palabras escritas en la carta.

¨ Querido señorito Horan.
Quizá algún día comprendas por qué salí corriendo de aquel coche, por qué nunca te he respondido a esa pregunta que tantas veces me has hecho.
Hoy aquí en esta carta vengo a explicarte muchas cosas, o al menos a intentarlo. ¿Te acuerdas hace tres semanas, el día en el que nos conocimos? Me tiraste un vaso de agua encima, y te lo tomaste todo como una casualidad. Pero no fue así, yo no estaba en ese café por una casualidad, ya que creo que las casualidades no existen. Yo estaba allí porque necesitaba ver a un chico del que me había enamorado locamente, un chico del que no me podía olvidar desde que lo había visto. Iba detrás tuya, de tus ojos y de tu sonrisa, querido Niall. Y bueno, luego me presentaste a los chicos, y fuimos a aquella fiesta. Allí me dijiste algo que me partió el corazón. Te recuerdo tus palabras Niall: ¨ Ella es Alice, la chica de la que estoy enamorado ¨. El mundo me dio un giro, y las cosas desde ese día han cambiado, son diferentes y no estoy segura de nada. Miento, de una cosa si que estoy segura, estoy totalmente enamorada de ti.
PD: Quizás las casualidades si existen, y yo fui una casualidad hecha a posta.¨