sábado, 20 de abril de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#14


¨ It´s to late to apologize, it´s to late.  ¨ La música salía del pequeño reproductor situado en la mesa boca abajo. Ruth, concéntrate. Necesitaba acabar física de una vez pero mi cabeza se iba con la música, con cada pequeña palabra que salía de allí. Me paré a escuchar la letra. It´s to late to apologize. Es tarde para pedir perdón. A lo mejor también era tarde para mí. Tarde para disculparme con Liam. El último contacto que tuve con él fue a través del teléfono móvil. Sentía simplemente que había jugado totalmente con él, con sus sentimientos y con todo. Antes de todas aquellas cosas decidí quedar con las chicas, eran mis amigas y no podía olvidar lo que habían hecho por mí desde que las conocí. Cogí el móvil del cajón donde solía estar y me metí en el Whatsapp. Creé un grupo y de momento incluí a Laura, Marta, Minerva, Elena y a una vieja amiga que ellas también conocían con la que me apetecía mucho quedar; María Ángeles, aunque yo la solía llamar María. De momento todas empezaron a hablarme, yo me disculpé por todo lo que había pasado y quedamos. Miré el reloj y vi que marcaba las cinco y media. Habíamos quedado a las seis así que no tenía mucho tiempo para prepararme. Me vestí y me fui.

Al entrar en el pequeño local situado en el centro de la ciudad me acerqué a la barra y esperé a que viniera el camarero.

-¿Qué desea tomar señorita?- Me giré y pude ver a un chico alto, rubio con una libreta en la mano.

-Una Fanta de limón. –Escuché la puerta abrirse y vi entrar a las chicas. Iban todas guapísimas. Minerva llevaba una camiseta morada con unos pantalones cortos baqueros, Laura una falda blanca con una camiseta azul cielo, María un vestido verde con unas botas marrones y Marta y Elena camisetas de colores con baqueros.

-Hola Ruth. –Laura me abrazó dulcemente, cómo dándome a entender que sentía todo lo que había pasado, pero sin decir nada. Saludé a las chicas y nos sentamos en la mesa.

-Y bueno, ¿Cómo estás?

-Bien chicas, agradezco todo lo que os estáis preocupando pero ya estoy mejor, una mala racha, solo eso.

-Sí, bueno, desde hace unas semanas todo ha ido muy rápido y ha sido muy raro.- Elena me sonrió. Nos tomamos los refrescos que habíamos pedido entre risas y chistes. Las chicas me contaron algunos cotilleos del instituto y yo les aclaré algunas cosas sueltas.

-Oye chicas, ¿qué os parece que quedemos mañana? –Iba a responderle a María cuando escuché una voz familiar detrás de mí.

-¡Chicas! -Giré el cuello hasta ver a un chico moreno, de ojos muy oscuros al otro lado del local. Era Zayn acompañado de una chica.

-Hola Zayn. –Me levanté y le di dos besos.

-¿Qué tal estás?

-Pues muy bien, ¿Y tú? Veo que vienes acompañado. –Miré a la chica que llevaba al lado, llevaba una gorra ancha morada que no me permitía verle el rostro.

-Sí bueno, ella es mi hermana, Paula, que se fue a estudiar a Gales pero que ya ha vuelto. –La chica subió la cabeza y se quitó la bonita gorra. Era preciosa, pelirroja, con un pelo liso y largo, de un color muy gracioso. Los ojos con la expresión de Zayn, pero de un color miel que penetraba la mirada, era delgada y tenía unas pecas graciosas alrededor de la nariz y las mejillas. Al principio no reconocí quien era. Pero no tardé mucho en saber que aquella chica, Paula, iba a traer muchos problemas. Demasiados

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