¨ It´s to late to apologize, it´s to late. ¨ La música salía del pequeño
reproductor situado en la mesa boca abajo. Ruth, concéntrate. Necesitaba acabar
física de una vez pero mi cabeza se iba con la música, con cada pequeña palabra
que salía de allí. Me paré a escuchar la letra. It´s to late to apologize. Es
tarde para pedir perdón. A lo mejor también era tarde para mí. Tarde para
disculparme con Liam. El último contacto que tuve con él fue a través del teléfono
móvil. Sentía simplemente que había jugado totalmente con él, con sus
sentimientos y con todo. Antes de todas aquellas cosas decidí quedar con las
chicas, eran mis amigas y no podía olvidar lo que habían hecho por mí desde que
las conocí. Cogí el móvil del cajón donde solía estar y me metí en el Whatsapp.
Creé un grupo y de momento incluí a Laura, Marta, Minerva, Elena y a una vieja
amiga que ellas también conocían con la que me apetecía mucho quedar; María Ángeles,
aunque yo la solía llamar María. De momento todas empezaron a hablarme, yo me
disculpé por todo lo que había pasado y quedamos. Miré el reloj y vi que
marcaba las cinco y media. Habíamos quedado a las seis así que no tenía mucho
tiempo para prepararme. Me vestí y me fui.
Al entrar en el pequeño local
situado en el centro de la ciudad me acerqué a la barra y esperé a que viniera
el camarero.
-¿Qué desea tomar señorita?- Me
giré y pude ver a un chico alto, rubio con una libreta en la mano.
-Una Fanta de limón. –Escuché la
puerta abrirse y vi entrar a las chicas. Iban todas guapísimas. Minerva llevaba
una camiseta morada con unos pantalones cortos baqueros, Laura una falda blanca
con una camiseta azul cielo, María un vestido verde con unas botas marrones y
Marta y Elena camisetas de colores con baqueros.
-Hola Ruth. –Laura me abrazó
dulcemente, cómo dándome a entender que sentía todo lo que había pasado, pero
sin decir nada. Saludé a las chicas y nos sentamos en la mesa.
-Y bueno, ¿Cómo estás?
-Bien chicas, agradezco todo lo
que os estáis preocupando pero ya estoy mejor, una mala racha, solo eso.
-Sí, bueno, desde hace unas
semanas todo ha ido muy rápido y ha sido muy raro.- Elena me sonrió. Nos
tomamos los refrescos que habíamos pedido entre risas y chistes. Las chicas me
contaron algunos cotilleos del instituto y yo les aclaré algunas cosas sueltas.
-Oye chicas, ¿qué os parece que
quedemos mañana? –Iba a responderle a María cuando escuché una voz familiar
detrás de mí.
-¡Chicas! -Giré el cuello hasta
ver a un chico moreno, de ojos muy oscuros al otro lado del local. Era Zayn
acompañado de una chica.
-Hola Zayn. –Me levanté y le di
dos besos.
-¿Qué tal estás?
-Pues muy bien, ¿Y tú? Veo que
vienes acompañado. –Miré a la chica que llevaba al lado, llevaba una gorra
ancha morada que no me permitía verle el rostro.
-Sí bueno, ella es mi hermana,
Paula, que se fue a estudiar a Gales pero que ya ha vuelto. –La chica subió la
cabeza y se quitó la bonita gorra. Era preciosa, pelirroja, con un pelo liso y
largo, de un color muy gracioso. Los ojos con la expresión de Zayn, pero de un
color miel que penetraba la mirada, era delgada y tenía unas pecas graciosas alrededor
de la nariz y las mejillas. Al principio no reconocí quien era. Pero no tardé
mucho en saber que aquella chica, Paula, iba a traer muchos problemas. Demasiados.
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