lunes, 25 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#12

Por mi cabeza pasaban en aquel momento todo tipo de preguntas. ¿Qué sentía Niall? ¿Qué sentía yo? Primeramente creo que me sentía culpable de todo aquello. Culpable de no saber cuales eran mis sentimientos y de estar dañando a varias personas.

Louis conducía tranquilo debido a las horas que eran, yo iba en los asientos de justo detrás del conductor, tumbada. No abrí la boca en todo el trayecto y Louis tampoco lo hizo, quizás por miedo a que yo empezara de nuevo a llorar o a provocar más sentimientos en mí.
Me quedé dormida a mitad del trayecto, estaba muy cansada. Al llegar Louis me despertó suavemente, me besó la mejilla y me ayudó con el equipaje a entrar en casa. Todos estaban durmiendo e intenté hacer el menor ruido posible. Me metí en la cama e intenté dormirme.

12:35 p.m

Comencé a abrir los ojos poco a poco, al llegar no había bajado la persiana y entraba toda la luz del pleno día. Cogí el móvil que había dejado en el suelo y al desbloquearlo vi que tenía cuatro mensajes. Decidí abrirlos más tarde, ya podía imaginar de quien eran. Me cambié rápido y bajé a desayunar. Como era sábado mamá y papá no habían ido a trabajar y su cara de asombro fue espectacular al verme bajar las escaleras.

-Cariño, ¿qué hacer aquí? ¿No volvíais el domingo?

-Sí mamá, pero yo decidí volver antes, llegué hoy por la mañana muy temprano.

Mi cara demostraba que no quería seguir aquella conversación, desayuné, cogí el MP3 y salí a correr un rato, necesitaba cambiar de aires un poco. Nada más cruzar la puerta decidí abrir los mensajes.

Marta.
5:55 p.m
¿Ruth estás bien? Llámame cuando puedas anda, que ayer me quedé muy preocupada. Un besito.

Le respondí que no tenía ganas de hablar con nadie, que disfrutaran de esos días allí.
Cuando abrí el segundo mensaje comenzaron los problemas.


Niall H.
4:45 p.m
Ruth tenemos que hablar, por favor, necesito que me expliques muchas cosas.

Niall H.
4:47 p.m
Por favor respóndeme cuando puedas, llámame.

Niall H.
5:05 p.m
Volveré a Londre por la mañana, espero que nos podamos ver, Ruth por favor, siento todo lo que pasó. Llámame.

Sabía que si pulsaba la tecla de llamar no podría aguantar las lágrimas. ¿A quién había querido engañar? Niall era el chico más tierno que había conocido, el más alegre, risueño, y yo había caído como una tonta en aquellos ojos azules y ya no podía salir. Me sonó el teléfono, sabía perfectamente que era él y contesté sin ni siquiera mirar la pantalla.

-Hola.

-Hola Ruth, necesito verte.

-¿Puedes quedar dentro de un rato? A mi no me viene mal.

-¿Dentro de un rato? Date la vuelta y entra en el coche, necesito que hablemos ahora. -Giré mi cuerpo noventa grados y me encontré un bonito coche blanco delante mía. Él estaba dentro. Llevaba los ojos tapados con unas gafas de sol. Entré en el coche y no dije nada.

-¿Qué quieres?

-Solo quiero una cosa Ruth, quiero saber que sientes al estar así conmigo. -Vi como se acercaba a mí y me cogía la mano.

Yo solo sabía una cosa, era imposible explicar lo que sentía al estar así.

domingo, 24 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#11


La verdad de todo aquello, de aquellas dos semanas que yo consideraba cargadas de emociones es que en realidad no había nada cierto.
Esta allí, plantada delante del chico que me había enamorado hace poco, el chico que también había ignorado mis sentimientos haciéndome caer en la peor de las desgracias, y al otro lado de la puerta, sabía que estaba Liam, esperando una respuesta, esperando saber qué estaba pasando aquí dentro. Y es que no hacía ni tres horas la playa había sido testigo de los besos y caricias que Liam me había dado, intentando que yo me olvidase de Niall, y la idiotez mía, había caído en sus brazos como una tonta, sabiendo que quizás no podría olvidarme de Niall.

-¿Me vas a contestar? ¿Vas a negar que siente algo cuando estamos juntos? -Se levantó de repente y se acercó a mi. - ¿No sientes nada ahora mismo?

Me sequé las lágrimas y lo empujé para que se alejara de mí. No era capaz de negar nada, porque lo sentía, y solo quería alejar ese sentimiento. Lo vi, vi como bajaba la cabeza y no pude hacer otra cosa que irme. Salí corriendo de allí, con la sudadera de Liam aún puesta, y mordiéndome el labio como nunca lo había hecho.
Todos seguían en la playa, ir al verme salir corriendo me miraron. Liam quiso salir corriendo detrás mía, pero Louis lo paró a tiempo y le digo algo que no llegué a escuchar, y en su lugar vino el detrás mía.

-¡RUTH! -Gritó y yo no volví la cabeza. -Espera por favor.

Me decidí a pararme, y el me alcanzó, plantándose delante mía y dándome un abrazo. Por más que lo intentaba no podía parar de llorar, la cabeza me daba tumbos, me iba a explotar.

-Liam quería venir a ver que te pasaba, creí que era mejor que esperara a que te calmaras. ¿Qué a pasado pequeña? - Nos sentamos en unas rocas que había más lejos de la orilla, dónde no se veía la cabaña.

-No sé Tomlinson, ni si quiera yo sé lo que está pasando. Pero le estoy haciendo daño a mucha gente. Quiero que acabe todo esto, quiero irme a casa, nunca debería haber venido.

-Le estás haciendo daño a mucha gente, empezando por ti. Tú lo estas pasando realmente mal y no queremos verte así. Debes aclarara tu cabeza, o tu corazón, lo que quieras, pero acláralo pronto.

Me sequé las lágrimas de inmediato, aclaré mi garganta y me puse de pié con decisión.

-Louis, quiero irme a casa, quiero alejarme de esto.

-Bueno, lo único que puedo hacer por ti es llevarte a casa en la furgoneta, y lo aré. Son ya las tres y media y con suerte llegaremos antes de la madrugada.

No me hizo falta responde, con una sonrisa se lo dije todo. Nos pusimos a andar hacia el campamento, y al llegar todos estaban ya dentro de la cabaña. Louis fue al aparcamiento a coger la furgoneta y yo entré. Sentí los ojos de todos clavados en mí y la necesidad de dar una explicación aunque no me apeteciese. Niall no estaba.

-Chicos no me encuentro del todo bien. Los últimos acontecimientos no han sido los mejores y me tuve que pensar un poco las cosas antes de venir, y por el contrario, no lo hice. Louis me va a llevar a casa, el lunes nos vemos.

-¿Es por Niall verdad? -La voz de Liam sonaba dolorida, con lágrimas en los ojos bajó la mirada antes de que yo pudiera mirarle a los ojos.

-Luego hablamos, lo siento Liam.

Le di un beso a las chicas y un abrazo a Harry y a Zayn. Liam salió de allí antes de que yo pudiera dirijirme a él.

Al salir Louis me esperaba con la furgoneta y mi equipaje en la mano. Por lo demás, fue una noche larga.

viernes, 15 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#10


¿Aquello estaba pasando de verdad? Querría convencerme de que no. Era Liam, aquel chico que me había ayudado desde el principio, el chico de los consejos, de las llamadas, el chico que no se había separado de mí, y que en cuestión de unas semanas se había convertido en uno de mis mejores amigos. ¿Y ahora? Ahora estábamos los dos allí, con el agua hasta la cintura, empapados. Su pelo mojado le caía por la frente. Me miraba a los ojos, yo sentía su aliento y creí que iba a desmayarme allí mismo.
Levantó la mano, me acarició el pelo lentamente y se lanzó.  Directo a mis labios me besó. Fue un beso largo, tierno, en el que a veces se paraba, sonreía, y me seguía besando, me cogió por la cintura y se paró delante de mi boca.

-Te quiero, y paso de callármelo ni un segundo más.

-Salgamos de aquí, estoy empapada.

Me cogió la mano y con su ayuda salí del agua. Harry y Laura seguían en la orilla, Louis tocaba y cantaba para las chicas y los demás jugaban al fútbol, todos nos sonrieron, testigos de aquella locura, menos Niall. ¿Dónde estaba Niall?
Llegamos a la cabaña, allí tampoco estaba, Liam me pasó una sudadera suya que por cierto olía a él, Me sequé un poco el pelo en el baño y al salir Liam esperaba, sentado en la cama.

-Esa es la sonrisa que a mi me gusta, ¿Sabes? –Me tiré encima de él cariñosamente y lo abracé, me sentía protegida entre aquellos brazos cálidos. Pero aún así, me sentía culpable, culpable de tener allí delante mia a aquel chico maravilloso y aún así estar pensando en el paradero del rubio tonto. Intenté olvidarlo.
Nos quedamos allí abrazados bastante rato hasta que Zayn entró dando un portazo.

-Oye, ¿Habéis visto a Niall?

-Qué ha pasado? –No podía evitar preocuparme.

-Llevamos todos sin verlo un buen rato, no está en la playa, no contesta al móvil y no avisó a nadie de que se iba a ningún lado. –Zayn acabó la frase a duras penas, pues le temblaba la voz. Empecé a preocuparme realmente. Nos reunimos con los demás y esperamos un poco en la playa, por si volvía, pero viendo que daban las 1:30 decidimos empezar a buscarle. Nos organizamos todos: Laura y Harry al aparcamiento, Marta y Zayn mirarían en todas las cabañas, Minerva y Liam en los bares más cercanos, y Louis y yo estaríamos dando vueltas por la playa.

-Tomlinson, ¿Dónde está?

-No se pequeña, pero debemos seguir buscando. –Louis y su manía de llamarme pequeña, me encantaba, en muy poco tiempo nos habíamos cogido mucho cariño.
Seguimos buscando otra hora más y no aparecía, sin darme cuenta había empezado a llorar.

-Sé lo que estas pensando pequeña, pero no es tu cumpla que Niall no se haya ido.

-Ya lo sé Louis, pero me he portado fatal con él toda la semana, no se merece algo así, soy una completa idiota. –No habíamos terminado de hablar, cuando a Louis le sonó el móvil, ¨ Volved chicos, está aquí ¨ Dijo la voz de Harry al otro lado del teléfono.

De repente salimos los dos corriendo por la orilla de la playa, como dos niños, yo medio llorando y Louis sonriéndome, intentando que parara de llorar. Al llegar no podía ni respirar, creo que no he corrido tanto en mi vida, estaban todos fuera, menos Marta y Zayn que aún no habían regresado.

-¿Dónde estaba? –Preguntó Louis, intentando que no le faltara el aire.

-Ha vuelto, está bien, y con eso es suficiente. –Dijo Harry señalando nuestra cabaña, mire a Liam que me miraba esperando una respuesta por mi parte, yo solo salí corriendo hacia la cabaña. Entré abriendo fuertemente la puerta, seguía llorando, creo que ahora más que antes y lo miré. Estaba sentado en una silla, con el rostro más triste que hubiera visto nunca.

-¿Por qué nos has hecho esto? –Comencé a llorar más fuertemente.

-¿No parece irónico que preguntes eso cuando tú me has hecho algo peor toda la semana?

-¿Tengo mis razones sabes? Lo que pasa es que tú, en su momento no quisiste entender esas razones –A mi mente vino la imagen de aquella chica, Alice.

-¿Qué? Por favor, explícame por qué me haces esto, por qué me has ignorado toda la semana, y ahora en cambio te preocupas de mí.

-Quizás no lo entiendas Niall, pero hay una persona que puede sufrir si yo te doy esa estúpida razón.

-¿Hablas de Liam? Anda hombre, que me he ido, pero que no soy tonto. ¿O me piensas ocultar lo que ha pasado con él cuando yo no estaba? No te das cuenta, pero tú sientes algo cuando estás conmigo, ¿O vas a negarlo?

Las lágrimas ya no podían ser más fuertes, había ido directo al grano, ¿Era verdad que seguía sintiendo algo?

sábado, 9 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#9


Aunque aún era primavera, ya empezaba a hacer calor, estaba en mi cuarto, sentada, con un sobre grande en la mano. Pocos minutos antes lo habían colado por debajo de la puerta, con una inscripción que ponía ¨ A Ruth, ¨. No sabía lo que me podía encontrar dentro de él, así que comencé a abrirlo lentamente, de dentro se cayó al suelo una pequeña nota y un folleto. ¿Un folleto? Sí, de una zona de acampadas en la playa, lejos de allí. No entendí muy bien que significaba aquello hasta que leí la nota.
¨ Una acampada, todos juntos, lo pasaremos bien, ¿Te apuntas?  Louis T. ¨ ¿Estaban locos? Querían hacer una acampada todos juntos, con las chicas y conmigo dentro de dos días. Me moría de las ganas de pasar aquellos cortos días en la orilla, con mis mejores amigas y ellos, pero mi duda sobre ir se presentó cuando pensé que iba a estar cuatro días cerca de Niall, respirando el mismo aire que él, teniéndole que mirar a los ojos una y otra vez. Decidí llamar a Louis, tenía que aclarar muchas cosas.
-¡TOMLINSON¡- Grité cuando cogió el teléfono. –Creo que estáis locos, ¿Una acampada? Solo tenemos dos días para prepararnos, estáis mal de la cabeza totalmente.
-En realidad, sólo tenemos un día, si nos queremos ir, tenemos que salir mañana a primera hora, lo siento pero me equivoqué de folleto.
-¿QUÉ? Madre mía, Louis, yo no sé si puedo…
-Por favor, Ruth, lo pasaremos bien, te recogemos a las ocho y media, adiós.- Y colgó. Decidí que lo mejor era ir, alejarme un poco de esta realidad tan absurda, y bueno, cogí la maleta del altillo, metí todo lo necesario, incluyendo dos bikinis por si el mar estaba en calma y algunas sudaderas por si era todo lo contrario. Sin darme cuenta, algo en mi interior se removía, estaba emocionada por la idea de aquellas desprevenidas vacaciones, así que intenté llevarme lo necesario para que todo saliera perfecto.

Viernes, 7:45 de la mañana.

Dios mío, el tiempo se me estaba haciendo eterno, eterno era poco, llevaba lista desde las siete y media, me había puesto bastante mona, unos pantalones vaqueros muy cortos y una sudadera ancha, el pelo recogido en una coleta alta.
Puntuales, a las ocho y media tocaron al timbre, al salir, Harry me esperaba en la puerta, los demás estaban dentro de una bonita furgoneta roja, cómo las de los americanos. Todos me saludaron, me senté junto a Zayn, y la furgoneta arrancó. El trayecto se me hizo corto, iba escuchando música con Zayn y pensando en aquel bonito fin de semana que se nos presentaba a todos. Laura, la novia de Harry, con la que me había hecho bastante amiga, Marta y una amiga íntima de los chicos y ahora también mía, llamada Minerva, hablaban del tiempo, y de lo que llevaban en la maleta, y los demás chicos menos Louis, que conducían, cantaban una canción.
Sin darnos cuenta ya estábamos todos en la playa, dejando los equipajes en una bonita cabaña, y dándonos un baño, el tiempo era maravilloso. Cominos un poco, y inspeccionamos los alrededores. No sé cómo, pero el día se pasó más rápido de lo que todos hubiéramos querido, y es que cómo de estos chicos no te puedes fiar, después de la cena, empezaron a hacer tonterías en el mar, insistiendo en que nos bañáramos. En un abrir y cerrar de ojos, Harry tiró a Laura al mar en calma, y Zayn y los demás empezaron a mojarnos. Mi instinto me hizo salir corriendo de allí, el agua estaba helada, pero Liam, no quedándose conforme, me cogió de la cintura, me arrastró hasta la orilla, y ha pesar de mis gritos me metió en el agua.
-Eres tonto, está muy fría idiota. –Luché para que me dejara salir, pero me tenía atrapada entre sus brazos, si darme cuenta estaba de frente a él, muy cerca, demasiado.
-Liam suéltame.
-No puedo.
-Si puedes, suéltame, -Repetí.
-Es verdad, si puedo, pero no quiero.
-Liam estamos demasiado cerca. –No mentía, para nada, sentía su respiración, agitada.
-Lo sé, y sé que has pasado una semana difícil, yo organicé todo esto, sé que necesitabas despejarte, salir de tu mundo un momento, no puedo verte más como te he visto estos últimos días, sonríe. –No había ni un escaso centímetro entre nuestras bocas, estábamos allí, pegados, metidos en el agua, con la noche echada encima de nosotros.
-Intentaré sonreír, ¿Va?
-No lo intentes, consíguelo, necesito tu sonrisa para sonreír.
¿Había escuchado bien? Necesitaba mi sonrisa para sonreír

viernes, 8 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#8


En la vida, hay dos tipos de personas, aquellas que llegan y pasan de largo, no se quedan mucho tiempo, y realmente nunca te das cuenta de que están ahí. Y luego está el otro tipo: esas que entran en tu vida y que te marcan totalmente, que entrar para no irse, ni tampoco para quedarse. Después de aquella noche de lloros y lamentos, había llegado a una conclusión, Niall era del segundo grupo de personas, de ese que me iba a marcar la vida, quizás para siempre o quizás no. Todo lo que sabía en ese momento era que no quería saber nada más, de nadie, no volver a salir de aquella pequeña habitación que me había acompañado tantos años eras lo mejor, pero bueno ya eran las dos y media de aquel domingo, justo cinco días desde que lo ví por primera vez, el móvil me había sonado dos veces, pero yo no había contestado ninguna. Mi madre entró a la habitación.
-Ruth, sal ahora mismo de la cama, no puedes tirarte ahí todo el día. –Subió la persiana, abrió la ventana y tiró de la manta hasta destaparme por completo.
Me decidí a enfrentar mi vida, saliera como saliera, me vestí, me lavé la cara, y me pinté un poco los ojos, hinchados por las lágrimas. El móvil sonó de nuevo, pero esta vez era un mensaje: ¨ ¿Podemos hablar? Llamamé por favor, Liam P.¨ Era muy bueno conmigo y la verdad, desconocía la razón. No tenía ánimos para llamar así que decidí esperarme un poco. Salir a dar una vuelta sería lo mejor. Me puse el chaquetón y anduve, sin un punto fijo hasta donde iba, pensaba en todo lo que había pasado, me torturaba a mi misma. Decidí llamar a Liam, marqué el número y esperé.
-Por fin llamas, ¿Cómo estás? Necesito verte.
-Hola Liam, tranquilo, no estoy mal, estoy despejándome, dando una vuelta.
-¿En el parque? –Su voz sonó segura, intrigante, contesté con un siempre ¨ Sí ¨ -Bueno, tengo que colgar, ahora hablamos.
¿Me había colgado? Ahora hasta Liam pasaba de mí, seguí andando, y de repente otra lágrima, pero esta no era solo por Niall, del que claramente estaba totalmente enamorada, esta lágrima era por todo, era por la sensación de impotencia que sentía, por el leve pensamiento de que el mundo se me venía encima, y que yo no podía pararlo. En cuestión de unos segundos sentí que alguien me llamaba, era Liam, que venía corriendo hacia mí, se paró a dos metros más o menos, y al verme llorar me abrazó. Ese chico me hacía sentir mucho mejor, era increíble, pero en unos minutos ya tenía las lágrimas secas.
-No quiero verte así, mejor dicho no puedo verte así. Eres una chica muy especial, que me ha demostrado que querer no solo consta de tiempo, y no quiero que sufras.

La semana siguiente, fue una semana normal, intenté no preocuparme de Niall, me centré en los exámenes, me iba todos los recreos con los chicos, y poco a poco también iba afianzando una buena amistad con Louis, Harry y Zayn. La semana no fue buena del todo pues hubo roces, entre Niall y yo, el me hablaba y yo lo evitaba, no era por que no quisiera hablarle, si no porque estaba intentando olvidarle. Todo iba bien, hasta que esa carta llegó a mi casa. Creo que eso iba a cambiar muchas cosas. 

lunes, 4 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#7

Niall se paró, a centímetros de mi boca, podía oír su respiración, tranquila a pesar de la cercanía entre los labios, me aparté un poco, ¿Qué estaba haciendo? Al apartarme él evitó mi mirada, miró hacia el fondo de aquel local nuevo, con música alta, no apartaba la vista, cuando giré la cabeza, me di cuenta que observaba a una chica, morena de pelo largísimo, un cuerpo normal, ojos claros y vestido. Sentí un tremendo pinchazo en el corazón.
-Ruth esa es Alice, es la chica de la que estoy enamorado, ven y te la presento.
Un vuelco en el estómago, sentí como un nudo en la garganta se iba haciendo más y más fuerte, tenía ganas de llorar, pero no quería parecer una idiota, como siempre me pasa.
-Lo siento, tengo que irme. –Dejé a Niall con las palabras en la boca, allí plantado, mientras yo salía corriendo de aquel establecimiento de música alta y gente que bailaba, apartaba a todo el mundo con las manos, una lagrima iba cayendo por la mejilla, necesitaba salir de allí. Me sentía estúpida, estúpida por haber pensado, aunque fuera solo un segundo que le podía gustar, por pensar que podría haber pasado algo entre nosotros. De repente choqué con alguien, al mirar arriba pude ver que era Liam que sujetaba un vaso en la mano. 
-¿Hey, ¿A dónde vas? –Me miró preocupado. 
-Lo siento Liam, me tengo que ir, ya hablaremos. 
-No te voy a dejar ir así, -Me cogió del brazo antes de que saliera corriendo de nuevo. -¿Qué te pasa Ruth? 
-No tengo tiempo para dar explicaciones. –Entonces giró la cabeza, vio a Niall saludando a Alice, y comprendió todo lo que me pasaba. 
Me acompañó hasta a casa, sin pronunciar una palabra, solo para saber que yo estaba bien, no dejé de llorar en todo el camino, las lagrimas caían lentas por la barbilla, y golpeaban el suelo en la oscuridad de aquella noche. Al llega a mi casa no dije nada más, abrí la puerta despacio, el me miró.
-Cuando estés mejor llamame, por favor. 
Me tire toda la noche entre lágrimas, por un lado sentía que la vida se me echaba encima, que ya no había motivos para seguir adelante, y por otro, me echaba las cumplas de todo, de haber sido una tonta simplemente. Metida ya entre las sábanas cogí el móvil que estaba apoyado sobre la masita de noche, al abrirlo estaba la foto de Niall, no pude contener el dolor, tiré el móvil contra el pequeño sillón en el fondo del cuarto, e intenté dormirme, intenté. 

domingo, 3 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#6

¡Buenos días dormilona¡ –Abrí levemente los ojos, era Marta, una de mis mejores amigas, morena alta con unos ojos oscuros preciosos. –Venga ya hombre, que tu madre me ha dicho que no te acostaste muy tarde, que te levantes ya. 
-Qué pesada eres tía, mi madre ni sabe cuando me acosté. –Tenía toda la razón, me había tirado dando vueltas en la cama hasta las cuatro y pico. -¿Qué haces aquí? 
-Bueno, como ya sabes no entiendo este tema de naturales, y esperaba que te ofrecieras a explicármelo ¿No? Esta tarde, ¿Puedes? 
-Ya que estás aquí podría explicártelo ahora. 
Me vestí rápido y me puse a explicarle la parte física a Marta, a pesar de que estaba más o menos concentrada mi cabeza solo tenía en mente que esta tarde lo iba a volver a ver, que esta tarde podría volver a sentir eso que sentía cuando lo miraba. Las horas pasaron rápido, y a las dos y cuarto Marta se fue de casa, con la lección aprendida. Como era costumbre los sábados comíamos pronto, así que a las tres nos sentamos todos en la mesa, mi hermano mis padres y yo. Nada más acabar subí a mi cuarto y cogí el móvil, en la pantalla apareció la foto que le eche, al salir de su casa, no me había dado cuenta hasta ese momento de lo bien que salía. A las 8 y cuarto debía estar en la dirección que ayer me había mandado, así que a las cinco entré a la ducha, me lavé el pelo, me lo sequé y recogí en un bonito moño bastante arreglado. Tenía una gran duda, ¿Me arreglaba mucho para ir a la fiesta? Bajé al cuarto de mi madre y le cogí unos zapatos preciosos que tiene, los combiné con unos pantalones negros muy cortos, una camisa roza y un collar. Solo eran las siete y yo ya estaba preparada. Para que el tiempo pasara un poco más rápido salía a dar un paseo. Solo podía pensar en una cosa, bueno, más bien en una persona, una persona que se había colado en mi cabeza y que no paraba de dar vueltas. Sin darme cuenta, las ocho en punto, aligeré el paso y me dirigí a la fiesta, había anochecido ya, y al llegar era un local amplio, en el que había bastante gente, por lo normal iban arreglados, pero yo iba bien. No veía a los chicos por ninguna parte, que raro, de repente escuché algo. 
-Bien venidos a la fiesta de apertura de este nuevo local, para empezar tenemos un poco de música, que disfruten. –Yo creo que era el dueño del local. 
De repente la gente empezó a aplaudir, yo no sabía a qué hasta que me giré y ví un gran escenario con luces de todos los colores. Empezaron a entrar los cinco, Louis, Harry, Liam, Zayn y el último él, mi Niall. Saludaron y empezaron a cantar. Dios mio, no tenía ni idea de lo bien que cantaban, estaban interpretando un tema bastante conocido, ¨Forever Young¨ y lo hacían demasiado bien, estaba mirando a Niall, cuando de repente mientras cantaba su parte me miró, sonrió y siguió cantando, fue el momento creo más bonito de mi vida, cuando acabaron aplaudimos y ellos bajaron del pequeño escenario en medio del local.
-Ruth, estamos aquí. –Oí la voz de Liam, al girarme los vi. 
-¡Dios mio! Cantáis genial, enhorabuena. –Los abracé, al abrazar a Niall olí su perfume, el mismo de ayer, lo miré a los ojos y fue algo extraño, a la vez bonito, pero que no había sentido nunca. Fuimos a un lugar más tranquilo del local y nos sentamos en una bonita mesa, allí esperaba una chica rubia, pequeña. 
-Ruth esta es mi novia, Laura. Laura, esta es Ruth. –Saludé a la novia de Harry con un corto beso en la mejilla, hacían muy buena pareja. Todos se fueron a pedir algo a la barra pero yo no tenía ganas de tomar nada. 
-¿No vienes Ruth? Me preguntó Zayn. –Al responder que no, Niall se ofreció a quedarse conmigo. 
Estábamos los dos, sentados uno junto al otro, de repente, empecé a oler de nuevo su perfume, creí que iba a marearme, sentía un nudo en la garganta de los nervios. 
-Bueno, parece que nos hemos quedado solos Ruth. 
Su voz, era demasiado para mí, grave, con un leve acento español, de repente no pude contenerme más, me fui acercando a él, me cogió la mano levemente y cuando me iba a lanzar a besarlo, apareció, apareció ella.