lunes, 4 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#7

Niall se paró, a centímetros de mi boca, podía oír su respiración, tranquila a pesar de la cercanía entre los labios, me aparté un poco, ¿Qué estaba haciendo? Al apartarme él evitó mi mirada, miró hacia el fondo de aquel local nuevo, con música alta, no apartaba la vista, cuando giré la cabeza, me di cuenta que observaba a una chica, morena de pelo largísimo, un cuerpo normal, ojos claros y vestido. Sentí un tremendo pinchazo en el corazón.
-Ruth esa es Alice, es la chica de la que estoy enamorado, ven y te la presento.
Un vuelco en el estómago, sentí como un nudo en la garganta se iba haciendo más y más fuerte, tenía ganas de llorar, pero no quería parecer una idiota, como siempre me pasa.
-Lo siento, tengo que irme. –Dejé a Niall con las palabras en la boca, allí plantado, mientras yo salía corriendo de aquel establecimiento de música alta y gente que bailaba, apartaba a todo el mundo con las manos, una lagrima iba cayendo por la mejilla, necesitaba salir de allí. Me sentía estúpida, estúpida por haber pensado, aunque fuera solo un segundo que le podía gustar, por pensar que podría haber pasado algo entre nosotros. De repente choqué con alguien, al mirar arriba pude ver que era Liam que sujetaba un vaso en la mano. 
-¿Hey, ¿A dónde vas? –Me miró preocupado. 
-Lo siento Liam, me tengo que ir, ya hablaremos. 
-No te voy a dejar ir así, -Me cogió del brazo antes de que saliera corriendo de nuevo. -¿Qué te pasa Ruth? 
-No tengo tiempo para dar explicaciones. –Entonces giró la cabeza, vio a Niall saludando a Alice, y comprendió todo lo que me pasaba. 
Me acompañó hasta a casa, sin pronunciar una palabra, solo para saber que yo estaba bien, no dejé de llorar en todo el camino, las lagrimas caían lentas por la barbilla, y golpeaban el suelo en la oscuridad de aquella noche. Al llega a mi casa no dije nada más, abrí la puerta despacio, el me miró.
-Cuando estés mejor llamame, por favor. 
Me tire toda la noche entre lágrimas, por un lado sentía que la vida se me echaba encima, que ya no había motivos para seguir adelante, y por otro, me echaba las cumplas de todo, de haber sido una tonta simplemente. Metida ya entre las sábanas cogí el móvil que estaba apoyado sobre la masita de noche, al abrirlo estaba la foto de Niall, no pude contener el dolor, tiré el móvil contra el pequeño sillón en el fondo del cuarto, e intenté dormirme, intenté. 

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