-Bueno, hoy por la mañana un
profesor del instituto, que creo que da matemáticas me mandó a buscarte, y
bueno le pregunté a ellos. –Mi voz había salido temblorosa de la garganta, y para
excusas tengo que admitir que no soy la mejor persona, ¿Se lo creería? Pf.
-Si, ella vino a preguntar por ti
de parte del profesor de refuerzo de matemáticas en el recreo. -¿Qué hacía? El
chico de pelo marrón y ojos oscuros me estaba ayudando.
-Ah bueno, de todas maneras te
los presento, ellos son Louis, Harry, Zayn y Liam.
-Encantada. –Se llamaba Liam, y
no podía entender muy bien por que me había echado esa mano de repente, sin
conocerme y sin saber nada de la historia. Uno por uno los chicos me fueron
saludando, no me quedó otro remedio que sentarme en la mesa, en una silla, al
lado de Niall y Zayn.
-Bueno, Ruth, cuéntanos algo de ti
¿No? –Era Harry, y era la primera vez que lo escuchaba hablar, tenía una voz
ronca y muy grave.
-Bueno, vivo cerca de aquí, en
una calle paralela a esta, y como ya sabéis voy a vuestro instituto, ¿Y
vosotros?
Estuvieron un rato contándome
cosas sobre ellos, eran bastante abiertos, y me contaron que hacía ya varios
años que eran amigos, que les gustaba cantar, y que normalmente se reunían en
el garaje de Louis para ensañar algunas canciones, tocarlas en algunas fiestas
y ganar algo de dinero. Sin darme cuenta, estaba hablando allí con los cinco
como si los conociera de toda la vida, pero se estaba haciendo tarde, me
disculpé y fui al servicio a mandarle un mensaje a mi madre diciendo que iba a
llegar más tarde. Al entrar en el baño de la cafetería hay un lavabo, y luego
dos servicios, hombres y mujeres, yo me quedé apoyada en la pared de el lavabo
sin entrar a ninguno de los dos, cuando se empezó a abrir la puerta lentamente.
Era Liam, lo saludé.
-Estoy mandándole un mensaje a mi
madre, ya que le dije que iba a volver pronto. –Él me sonrió, pero no entró en
ningún servicio, se quedó allí plantado mirándome, y al cabo de unos segundos
habló.
-Te he salvado de tener que dar más
explicaciones ¿Eh? –En el momento en el que acabó la frase entendí que se refería
a lo del profesor de matemáticas, sentí como me empezaba a poner roja. -¿Por qué
buscabas a Niall?
-Bueno… No es fácil de explicar. –Intenté
sonreír pero la sonrisa no me salía muy sincera.
-Nada en el amor es fácil de
explicar, ¿No? –Guau, era rápido, y se había dado cuenta de todo. –Si no
quieres no tienes que darme respuestas.
-Bueno, hace poco que lo conozco
así que no quiero liarla, dejémoslo así.
Liam me sonrió, en ese momento
sentí como si pudiera confiar en él en todo.
-Aquí tienes un amigo para que te
ayude, ¿Va?
Salimos del baño sonriendo, los
chicos esperaban en la mesa, nos levantamos todos y nos fuimos del local, sin
darme cuenta eran ya las nueve y cinco minutos.
-Oye Ruth, mañana tocamos en una
fiesta, ¿Te gustaría venir? –Tenía la mirada más bonita que hay sobre la
tierra, Niall, ¿Cómo podía gustarme tanto en tan poco tiempo? No podía apartar
mis ojos de aquel chico.
-Me encantaría ir, adiós chicos,
os dejo apuntado mi teléfono y ya me mandáis la dirección la hora y eso por
mensaje. –Cogí un bolígrafo y un papel que llevaba en el bolso apunté mi teléfono y se lo di. Todos me
dieron un beso en la mejilla y se fueron despidiendo, en cambio, cuando llegó
el turno de Niall, me abrazó como si nada. Era demasiado para mí, me soltó y
seguí mi camino.
Aquella noche no pude dormir
mucho, estaba recordando todo lo que había sucedido en la tarde, desde el vaso
de agua encima de mi pantalón, hasta la conversación con Liam en los baños, cuando
ya estaba casi dormida me sonó el teléfono, era un mensaje de texto, de Niall:
Calle Picadilli Circus, nª 32, 8:
15 a .m.
Espero que vengas, lo pasaremos
bien, besos, Niall H.
Me quedé un buen rato mirando el
mensaje, hasta que sin quererlo mis ojos se iban cerrando del cansancio. Buenas
noches Niall, fue lo último que salió de mi boca.