jueves, 28 de febrero de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#5


-Bueno, hoy por la mañana un profesor del instituto, que creo que da matemáticas me mandó a buscarte, y bueno le pregunté a ellos. –Mi voz había salido temblorosa de la garganta, y para excusas tengo que admitir que no soy la mejor persona, ¿Se lo creería? Pf.
-Si, ella vino a preguntar por ti de parte del profesor de refuerzo de matemáticas en el recreo. -¿Qué hacía? El chico de pelo marrón y ojos oscuros me estaba ayudando.
-Ah bueno, de todas maneras te los presento, ellos son Louis, Harry, Zayn y Liam.
-Encantada. –Se llamaba Liam, y no podía entender muy bien por que me había echado esa mano de repente, sin conocerme y sin saber nada de la historia. Uno por uno los chicos me fueron saludando, no me quedó otro remedio que sentarme en la mesa, en una silla, al lado de Niall y Zayn.
-Bueno, Ruth, cuéntanos algo de ti ¿No? –Era Harry, y era la primera vez que lo escuchaba hablar, tenía una voz ronca y muy grave.
-Bueno, vivo cerca de aquí, en una calle paralela a esta, y como ya sabéis voy a vuestro instituto, ¿Y vosotros?
Estuvieron un rato contándome cosas sobre ellos, eran bastante abiertos, y me contaron que hacía ya varios años que eran amigos, que les gustaba cantar, y que normalmente se reunían en el garaje de Louis para ensañar algunas canciones, tocarlas en algunas fiestas y ganar algo de dinero. Sin darme cuenta, estaba hablando allí con los cinco como si los conociera de toda la vida, pero se estaba haciendo tarde, me disculpé y fui al servicio a mandarle un mensaje a mi madre diciendo que iba a llegar más tarde. Al entrar en el baño de la cafetería hay un lavabo, y luego dos servicios, hombres y mujeres, yo me quedé apoyada en la pared de el lavabo sin entrar a ninguno de los dos, cuando se empezó a abrir la puerta lentamente. Era Liam, lo saludé.
-Estoy mandándole un mensaje a mi madre, ya que le dije que iba a volver pronto. –Él me sonrió, pero no entró en ningún servicio, se quedó allí plantado mirándome, y al cabo de unos segundos habló.
-Te he salvado de tener que dar más explicaciones ¿Eh? –En el momento en el que acabó la frase entendí que se refería a lo del profesor de matemáticas, sentí como me empezaba a poner roja. -¿Por qué buscabas a Niall?
-Bueno… No es fácil de explicar. –Intenté sonreír pero la sonrisa no me salía muy sincera.
-Nada en el amor es fácil de explicar, ¿No? –Guau, era rápido, y se había dado cuenta de todo. –Si no quieres no tienes que darme respuestas.
-Bueno, hace poco que lo conozco así que no quiero liarla, dejémoslo así.
Liam me sonrió, en ese momento sentí como si pudiera confiar en él en todo.
-Aquí tienes un amigo para que te ayude, ¿Va?
Salimos del baño sonriendo, los chicos esperaban en la mesa, nos levantamos todos y nos fuimos del local, sin darme cuenta eran ya las nueve y cinco minutos.
-Oye Ruth, mañana tocamos en una fiesta, ¿Te gustaría venir? –Tenía la mirada más bonita que hay sobre la tierra, Niall, ¿Cómo podía gustarme tanto en tan poco tiempo? No podía apartar mis ojos de aquel chico.
-Me encantaría ir, adiós chicos, os dejo apuntado mi teléfono y ya me mandáis la dirección la hora y eso por mensaje. –Cogí un bolígrafo y un papel que llevaba en el bolso  apunté mi teléfono y se lo di. Todos me dieron un beso en la mejilla y se fueron despidiendo, en cambio, cuando llegó el turno de Niall, me abrazó como si nada. Era demasiado para mí, me soltó y seguí mi camino. 

Aquella noche no pude dormir mucho, estaba recordando todo lo que había sucedido en la tarde, desde el vaso de agua encima de mi pantalón, hasta la conversación con Liam en los baños, cuando ya estaba casi dormida me sonó el teléfono, era un mensaje de texto, de Niall:
Calle Picadilli Circus, nª 32, 8: 15 a.m.
Espero que vengas, lo pasaremos bien, besos, Niall H.
Me quedé un buen rato mirando el mensaje, hasta que sin quererlo mis ojos se iban cerrando del cansancio. Buenas noches Niall, fue lo último que salió de mi boca.

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