viernes, 7 de junio de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capitulo#17

Narra Liam:
Lo siento. Realmente lo siento. Sólo puedo decir que la situación se me fue de las manos, que creía que todo estaba controlado, pero resultaba ser que no. Resultaba ser que lo que empezó como una tontería ahora era algo horrible. 
Cuando subí en aquella moto, sabía lo que podía ocurrir, lo sabía. No tengo carnet, no se conducir, pero en cambio todo me daba igual. Creía que lo más fácil y rápido era quitarme de en medio. Si no podía tenerla a ella, a Ruth, no quería seguir en este mundo. 
Cogí aquella moto con rabia, rabia de no saber nada de ella, de que ella lo hubiera elegido a el, a mi mejor amigo. Si me ocurría algo con la moto sería lo mejor ¿no? Nadie habría tenido la culpa, sólo yo. En aquel momento en el que arranqué el motor no quería morir, ni siquiera quería seguir vivo, me daba absolutamente igual. 

Ahora estoy aquí, no se muy bien donde. Supongo que es un hospital, veo todo blanco. Es una habitación pequeña, sin adornos y en la que estoy sólo. Escucho la puerta abrirse. Quiero levantarme y mirar quien es, pero no puedo. 
Ruth entra en la habitación corriendo, con lagrimas en los ojos. 
-Liam. -susurra, y empieza a llorar. Quiero levantarme, hablarle, decirle que me encuentro bien. Pero no puedo, mis brazos no reaccionan, mis manos no se mueven y no puedo incorporarme de aquella cama. La veo, veo como se acerca hacia mi y me coge la mano. Esta asustada, lo veo en sus ojos. 
Necesito levantarme, es realmente incómodo, siento algo extraño. 

Es como si me estuviera ahogando en una piscina, pero puedo ver como todos a mi alrededor respiran. 

-Liam, lo siento, siento que estés aquí, siento no haber aclarado las cosas antes. De verdad. Eres fuerte, saldrás de esta. - siento como me aprieta la mano y como solloza en voz baja. Entonces se vuelve a abrir la puerta y entran todos. Mis amigos, los mejores amigos del mundo: esos que me han acompañado siempre. Harry, Niall, Zayn, Louis, Laura, Marta, Minerva y María entran a la habitación, acompañados también de Paula, la hermana de Zayn. Lo peor de esta situación es que puedo ver como los demás se preocupan por mi, Laura llora y Marta se gira para no llorar delante de todos,  y yo, aquí no puedo hacer nada. No puedo decirles que estoy bien, que les quiero, y que he sido un estúpido.

Veo como se acercan todos y se ponen alrededor de la cama. 

-El médico ha dicho que está bien que le hablemos. -Dice Harry. -Hola Liam, ¿Cómo estás? ... Vaya, es una pregunta estúpida. Como ves estamos aquí todos, y vamos a estar aquí apollándote, porque tu eres fuerte y vas a salir de esta. 

-Sí, claro que vas a salir de esta. Estamos en las buenas y en las malas, ¿Recuerdas cuando empezó todo? ¿Cuándo conocimos a Ruth? Recuerdas los días en la playa... Aunque hubo problemas nosotros estuvimos allí, una amistad perfecta no es la amistad sin peleas, es la amistad en la que las peleas sólo sirven para hacerla más fuerte. Te queremos Liam. - Las palabras de Niall me hacen querer llorar, querer y no poder, porque puedo ver perfectamente como ninguna lágrima recorre mis mejillas. En cambio, si hay lagrimas en las mejillas de mis amigos. 

La mano de Ruth sigue entrelazada a la mía. Ha dejado de apretar, parece más relajada, pero yo necesito que sepa que estoy bien. Intento apretar su mano, que sienta que reacciono. Cojo todas mis fuerzas y lo intento. Intento mover aunque sea un poco los dedos, intento decirle que la quiero, pero no funciona. Nada. 

martes, 14 de mayo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#16


Sin dudarlo ni un solo segundo busqué el nombre de Louis en la agenda del móvil y pulsé la tecla de llamada.

Un pitido.

Dos.

Sentía la mirada preocupada y dolorida de Zayn sobre mí, acompañada de la de su hermana Paula. De repente, escuché su voz.

-¿Quién es? – Al principio me pareció que era una confusión mía, que por culpa de los nervios no sabía bien lo que oía, pero no me estaba equivocando. Louis estaba llorando al otro lado del teléfono.

-¿Louis? ¿Estás ahí? ¿Qué ocurre? –Estaba casi gritando, de los nervios supongo.

-Ruth, necesito que vengáis lo más rápido posible, de verdad, ha ocurrido algo, venid. –Louis no dejaba de llorar, pero no era un lloro, era más bien el intento de contener unas lágrimas que brotaban de sus ojos.

-¿Qué ocurre?

-Estábamos en la plazoleta cercana al colegio, con la moto de mi hermano. Nos lo pasábamos genial, Liam estaba conduciendo y yo sentado en un tranco mirando cómo cogía las pequeñas curvas. Todo estaba bien hasta que apareció un coche de una esquina y se llevó a Liam por delante. Yo estaba muy asustado, no sabía que hacer. Venid por favor.

Sentí un pinchazo en el corazón. Recuerdo que una vez en biología hablamos de que cuando te dan pinchazos es porque una burbuja de aire se ha metido entre tus pulmones. Pero en esa ocasión estaba segura de que el pinchazo era de dolor, de miedo. Agarré a Zayn de la mano.

-Tenemos que irnos, al hospital, te lo cuento por el camino.


Al llegar, preguntamos a una enfermera, pero antes de que nos pudiera responder escuchamos a Louis detrás de nosotros. Lloraba, lloraba mucho, como si fuera lo último que fuera a hacer. Simplemente, al llegar, lo abrazamos. Todos estábamos en una especie de shock.

-Debemos esperar a que el médico pueda darnos una noticia. –Pronunció sin fuerzas. Entonces vi aparecer por la puerta de cristales a Niall, a Harry, a Laura y a Marta.


Las horas siguientes fueron las peores que había pasado en mucho tiempo. Me tomé tres cafés de una máquina situada al lado de la entrada. Niall parecía en otro mundo, a pesar de todo lo que estaba pasando no me había dirigido la mirada, ni siquiera me había saludado o mirado. Quizás con la carta lo fastidié todo, o quizás él había pasado página, o nunca había empezado aquella página. Pero aquel pensamiento no era el más importante que tenía en ese momento, habían pasado tres horas y cuarto y todavía no había noticias. Entonces vi aparecer a un médico alto, con una bata blanca y que se dirigía hacía nosotros. Sin pensarlo ni un segundo todos nos levantamos, ansiosos de noticias, ansiosos de buenas noticias.

-Hola chicos, tengo algo que deciros. Liam ha sufrido un grave accidente, ese coche impactó directamente contra él. Su cerebro ha reaccionado de la mejor manera, se ha bloqueado, como un ordenador, simplemente se está protegiendo. Esto quiere decir que ha entrado en un estado de coma, y que no sabemos cuando puede despertar, quizás mañana, quizás nunca. Por ahora, podéis verlo, está en esa habitación. Sed fuertes.

Mi reacción fue espontánea, salí corriendo encaminada hacia aquella habitación de hospital. Golpeé la puerta con fuerza y entré. 

sábado, 27 de abril de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#15


Besé las mejillas de Paula, recubiertas de pecas, y la chica me sonrió.

-Encantada, ¿Ruth no? –Asentí con la cabeza. –Zayn me ha hablado mucho de ti, me dijo que os conocisteis hace poco pero que sois muy buenos amigos.

-Sí, nos conocemos desde hace poco pero ya confiamos mucho el uno en el otro. –Pasé mi brazo por la espalda de Zayn haciendo una mueca de cariño.

-¿Os sentáis a tomar algo con las chicas? –Zayn me miró y bajó un poco los ojos.

-La verdad Ruth, es que estamos esperando a Liam para tomar un refresco, y tengo entendido que hace mucho que no os veis, quizás demasiado.

-Bueno, las cosas sucedieron rápido, he estado bastante tiempo sin ver a nadie.

Dediqué una mirada de despedida a Paula y volví a la mesa con las chicas, arrastrando la silla para sentarme y sacando el móvil del bolsillo trasero. Miré la pantalla esperando algo, un mensaje quizás, o una llamada perdida, algo.

¿Por qué no contestaba a la carta? La deposité en su buzón ayer, ¿la tenía que haber leído ya, no?

Niall por favor responde, o creo que me volveré loca.

-¿En qué piensas Ruth? –Marta interrumpió mis pensamientos.

-En nada, cosas raras. Oye, ¿al final vamos a quedar mañana chicas? –Lo mejor era olvidarme de todo, si no había contestado era por algo.

-Podríamos ir a comer unas pizzas, que hace ya tiempo que no comemos algo todas juntas, y de paso podríamos avisar a los chicos. –Pronunció Laura.

A las demás les gustó la idea así que no pude opinar nada. Al día siguiente, todas menos Elena, que ya había quedado, iríamos a comer con los chicos.

Tampoco estaba tan mal. A pesar de todo lo que había pasado había una cosa que me había acompañado todos estos días, y que seguiría allí pasara lo que pasara. Esa cosa era la amistad que había entre aquellas chicas y los cinco idiotas. Me habían apoyado en todo, y los echaba de menos. Echaba de menos una reunión con todos. Pero temía lo que pudiera pasar allí.

De momento las Laura llamó a Harry, le informó del encuentro y a él le pareció bien.

Yo guardé el móvil, con pocas esperanzas ya de que fuera a sonar, y miré hacia la mesa de atrás. Paula y Zayn charlaban esperando al tercer acompañante, que por alguna extraña razón, no llegaba. Empecé a escuchar la conversación entre ellos.

-¡Qué extraño! Liam es bastante puntual, no le suelen pasar estas cosas.

-Tranquilo hermanito, tendrá sus razones. Llámalo y quédate mas tranquilo.

Observé como Zayn metía la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacaba el móvil. Tecleó el número y esperó, pero nadie contestó la llamada. Vi en su rostro la preocupación y me entrometí en la conversación.

-¿Qué ocurre Zayn?

-No contesta, y es muy raro, me dijo que a las siete estaría aquí, son las siete y media, y me dijo que llevaría el móvil. ¿Puedes llamarlo tú?

Saqué mi teléfono y busqué en la guía su nombre.

Ahí estaba.

Liam Payne.

Marqué y esperé. Nada. Lo volví a intentar y apareció aquella voz.

¨ Hola, soy Liam, pero en este momento no puedo atenderte, deja tu mensaje después de la señal, gracias ¨.

¿Era el contestador? ¿Qué estaba pasando? 

sábado, 20 de abril de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#14


¨ It´s to late to apologize, it´s to late.  ¨ La música salía del pequeño reproductor situado en la mesa boca abajo. Ruth, concéntrate. Necesitaba acabar física de una vez pero mi cabeza se iba con la música, con cada pequeña palabra que salía de allí. Me paré a escuchar la letra. It´s to late to apologize. Es tarde para pedir perdón. A lo mejor también era tarde para mí. Tarde para disculparme con Liam. El último contacto que tuve con él fue a través del teléfono móvil. Sentía simplemente que había jugado totalmente con él, con sus sentimientos y con todo. Antes de todas aquellas cosas decidí quedar con las chicas, eran mis amigas y no podía olvidar lo que habían hecho por mí desde que las conocí. Cogí el móvil del cajón donde solía estar y me metí en el Whatsapp. Creé un grupo y de momento incluí a Laura, Marta, Minerva, Elena y a una vieja amiga que ellas también conocían con la que me apetecía mucho quedar; María Ángeles, aunque yo la solía llamar María. De momento todas empezaron a hablarme, yo me disculpé por todo lo que había pasado y quedamos. Miré el reloj y vi que marcaba las cinco y media. Habíamos quedado a las seis así que no tenía mucho tiempo para prepararme. Me vestí y me fui.

Al entrar en el pequeño local situado en el centro de la ciudad me acerqué a la barra y esperé a que viniera el camarero.

-¿Qué desea tomar señorita?- Me giré y pude ver a un chico alto, rubio con una libreta en la mano.

-Una Fanta de limón. –Escuché la puerta abrirse y vi entrar a las chicas. Iban todas guapísimas. Minerva llevaba una camiseta morada con unos pantalones cortos baqueros, Laura una falda blanca con una camiseta azul cielo, María un vestido verde con unas botas marrones y Marta y Elena camisetas de colores con baqueros.

-Hola Ruth. –Laura me abrazó dulcemente, cómo dándome a entender que sentía todo lo que había pasado, pero sin decir nada. Saludé a las chicas y nos sentamos en la mesa.

-Y bueno, ¿Cómo estás?

-Bien chicas, agradezco todo lo que os estáis preocupando pero ya estoy mejor, una mala racha, solo eso.

-Sí, bueno, desde hace unas semanas todo ha ido muy rápido y ha sido muy raro.- Elena me sonrió. Nos tomamos los refrescos que habíamos pedido entre risas y chistes. Las chicas me contaron algunos cotilleos del instituto y yo les aclaré algunas cosas sueltas.

-Oye chicas, ¿qué os parece que quedemos mañana? –Iba a responderle a María cuando escuché una voz familiar detrás de mí.

-¡Chicas! -Giré el cuello hasta ver a un chico moreno, de ojos muy oscuros al otro lado del local. Era Zayn acompañado de una chica.

-Hola Zayn. –Me levanté y le di dos besos.

-¿Qué tal estás?

-Pues muy bien, ¿Y tú? Veo que vienes acompañado. –Miré a la chica que llevaba al lado, llevaba una gorra ancha morada que no me permitía verle el rostro.

-Sí bueno, ella es mi hermana, Paula, que se fue a estudiar a Gales pero que ya ha vuelto. –La chica subió la cabeza y se quitó la bonita gorra. Era preciosa, pelirroja, con un pelo liso y largo, de un color muy gracioso. Los ojos con la expresión de Zayn, pero de un color miel que penetraba la mirada, era delgada y tenía unas pecas graciosas alrededor de la nariz y las mejillas. Al principio no reconocí quien era. Pero no tardé mucho en saber que aquella chica, Paula, iba a traer muchos problemas. Demasiados

miércoles, 3 de abril de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#13


Un sonido a metal me dio ha entender que la carta había tocado el fondo del buzón. La misma carta que llevaba una semana intentando mandarle, pero que gracias a mi orgullo o a mi idiotez no había podido depositar en su puerta hasta ahora.

Después de lo que pasó la última vez, no había visto a Niall, ni a ninguno de los demás chicos. Había recibido llamadas de todos, mensajes, y hasta habían preguntado en mi casa por mí. Pero yo no había salido a recibirles, ni había ido al instituto. No podía. No después de lo que pasó aquel día.  

Una semana antes. Sábado.

Al escuchar las palabras de Niall, que habían ido directas a mi corazón, empecé a llorar. Empecé a maldecir el día en el que me había fijado en él, a maldecir todo lo que me rodeaba.

-Necesito saber lo que pasa, Ruth por favor. –Niall me miraba directo a los ojos, con las bonitas gafas de sol en la mano derecha, y la mano izquierda apoyada en el volante del coche a estrenar. En ese momento sonó un móvil, mi móvil. Lo saqué del bolsillo lentamente y miré la pantalla en la que apareció el nombre del autor de la llamada.
Llamada entrante, Liam P.

Niall me miró y al momento cogió el móvil entre sus largos dedos arrebatándomelo de la mano. Pulsó el botón de coger la llamada mientras yo le miraba asombrada, sin poder ejecutar ningún movimiento. Sin poder protestar ni quitarle el móvil. Vi cómo tocaba algunos botones y ponía el altavoz.

-Ruth, ¿Estás ahí? –La voz de Liam salió del pequeño aparato táctil.

-Sí, estoy aquí. –Contesté con un hilo de voz.

-Yo también estoy aquí Liam, y acabo de preguntarle una cosa a Ruth, una cosa que seguramente sea la misma para la que tú la llamas.

-¿Qué significa Niall en tú vida, qué significo yo? –Dijo Liam.

Comencé a llorar de repente, agarré el teléfono móvil, colgué la llamada y salí de aquel coche blanco corriendo, dejando la puerta abierta, dejando a Niall sentado en el asiento del conductor, dejando a Liam al otro lado del teléfono esperando una respuesta.

La semana después.

Tras dejar el sobre en el buzón y reflexionar sobre todo lo que había pasado me puse la capucha de la bonita sudadera y me fui en dirección a mi casa. No quería que nadie me reconociera. Mientras andaba recordaba una a una las palabras escritas en la carta.

¨ Querido señorito Horan.
Quizá algún día comprendas por qué salí corriendo de aquel coche, por qué nunca te he respondido a esa pregunta que tantas veces me has hecho.
Hoy aquí en esta carta vengo a explicarte muchas cosas, o al menos a intentarlo. ¿Te acuerdas hace tres semanas, el día en el que nos conocimos? Me tiraste un vaso de agua encima, y te lo tomaste todo como una casualidad. Pero no fue así, yo no estaba en ese café por una casualidad, ya que creo que las casualidades no existen. Yo estaba allí porque necesitaba ver a un chico del que me había enamorado locamente, un chico del que no me podía olvidar desde que lo había visto. Iba detrás tuya, de tus ojos y de tu sonrisa, querido Niall. Y bueno, luego me presentaste a los chicos, y fuimos a aquella fiesta. Allí me dijiste algo que me partió el corazón. Te recuerdo tus palabras Niall: ¨ Ella es Alice, la chica de la que estoy enamorado ¨. El mundo me dio un giro, y las cosas desde ese día han cambiado, son diferentes y no estoy segura de nada. Miento, de una cosa si que estoy segura, estoy totalmente enamorada de ti.
PD: Quizás las casualidades si existen, y yo fui una casualidad hecha a posta.¨  


lunes, 25 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#12

Por mi cabeza pasaban en aquel momento todo tipo de preguntas. ¿Qué sentía Niall? ¿Qué sentía yo? Primeramente creo que me sentía culpable de todo aquello. Culpable de no saber cuales eran mis sentimientos y de estar dañando a varias personas.

Louis conducía tranquilo debido a las horas que eran, yo iba en los asientos de justo detrás del conductor, tumbada. No abrí la boca en todo el trayecto y Louis tampoco lo hizo, quizás por miedo a que yo empezara de nuevo a llorar o a provocar más sentimientos en mí.
Me quedé dormida a mitad del trayecto, estaba muy cansada. Al llegar Louis me despertó suavemente, me besó la mejilla y me ayudó con el equipaje a entrar en casa. Todos estaban durmiendo e intenté hacer el menor ruido posible. Me metí en la cama e intenté dormirme.

12:35 p.m

Comencé a abrir los ojos poco a poco, al llegar no había bajado la persiana y entraba toda la luz del pleno día. Cogí el móvil que había dejado en el suelo y al desbloquearlo vi que tenía cuatro mensajes. Decidí abrirlos más tarde, ya podía imaginar de quien eran. Me cambié rápido y bajé a desayunar. Como era sábado mamá y papá no habían ido a trabajar y su cara de asombro fue espectacular al verme bajar las escaleras.

-Cariño, ¿qué hacer aquí? ¿No volvíais el domingo?

-Sí mamá, pero yo decidí volver antes, llegué hoy por la mañana muy temprano.

Mi cara demostraba que no quería seguir aquella conversación, desayuné, cogí el MP3 y salí a correr un rato, necesitaba cambiar de aires un poco. Nada más cruzar la puerta decidí abrir los mensajes.

Marta.
5:55 p.m
¿Ruth estás bien? Llámame cuando puedas anda, que ayer me quedé muy preocupada. Un besito.

Le respondí que no tenía ganas de hablar con nadie, que disfrutaran de esos días allí.
Cuando abrí el segundo mensaje comenzaron los problemas.


Niall H.
4:45 p.m
Ruth tenemos que hablar, por favor, necesito que me expliques muchas cosas.

Niall H.
4:47 p.m
Por favor respóndeme cuando puedas, llámame.

Niall H.
5:05 p.m
Volveré a Londre por la mañana, espero que nos podamos ver, Ruth por favor, siento todo lo que pasó. Llámame.

Sabía que si pulsaba la tecla de llamar no podría aguantar las lágrimas. ¿A quién había querido engañar? Niall era el chico más tierno que había conocido, el más alegre, risueño, y yo había caído como una tonta en aquellos ojos azules y ya no podía salir. Me sonó el teléfono, sabía perfectamente que era él y contesté sin ni siquiera mirar la pantalla.

-Hola.

-Hola Ruth, necesito verte.

-¿Puedes quedar dentro de un rato? A mi no me viene mal.

-¿Dentro de un rato? Date la vuelta y entra en el coche, necesito que hablemos ahora. -Giré mi cuerpo noventa grados y me encontré un bonito coche blanco delante mía. Él estaba dentro. Llevaba los ojos tapados con unas gafas de sol. Entré en el coche y no dije nada.

-¿Qué quieres?

-Solo quiero una cosa Ruth, quiero saber que sientes al estar así conmigo. -Vi como se acercaba a mí y me cogía la mano.

Yo solo sabía una cosa, era imposible explicar lo que sentía al estar así.

domingo, 24 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#11


La verdad de todo aquello, de aquellas dos semanas que yo consideraba cargadas de emociones es que en realidad no había nada cierto.
Esta allí, plantada delante del chico que me había enamorado hace poco, el chico que también había ignorado mis sentimientos haciéndome caer en la peor de las desgracias, y al otro lado de la puerta, sabía que estaba Liam, esperando una respuesta, esperando saber qué estaba pasando aquí dentro. Y es que no hacía ni tres horas la playa había sido testigo de los besos y caricias que Liam me había dado, intentando que yo me olvidase de Niall, y la idiotez mía, había caído en sus brazos como una tonta, sabiendo que quizás no podría olvidarme de Niall.

-¿Me vas a contestar? ¿Vas a negar que siente algo cuando estamos juntos? -Se levantó de repente y se acercó a mi. - ¿No sientes nada ahora mismo?

Me sequé las lágrimas y lo empujé para que se alejara de mí. No era capaz de negar nada, porque lo sentía, y solo quería alejar ese sentimiento. Lo vi, vi como bajaba la cabeza y no pude hacer otra cosa que irme. Salí corriendo de allí, con la sudadera de Liam aún puesta, y mordiéndome el labio como nunca lo había hecho.
Todos seguían en la playa, ir al verme salir corriendo me miraron. Liam quiso salir corriendo detrás mía, pero Louis lo paró a tiempo y le digo algo que no llegué a escuchar, y en su lugar vino el detrás mía.

-¡RUTH! -Gritó y yo no volví la cabeza. -Espera por favor.

Me decidí a pararme, y el me alcanzó, plantándose delante mía y dándome un abrazo. Por más que lo intentaba no podía parar de llorar, la cabeza me daba tumbos, me iba a explotar.

-Liam quería venir a ver que te pasaba, creí que era mejor que esperara a que te calmaras. ¿Qué a pasado pequeña? - Nos sentamos en unas rocas que había más lejos de la orilla, dónde no se veía la cabaña.

-No sé Tomlinson, ni si quiera yo sé lo que está pasando. Pero le estoy haciendo daño a mucha gente. Quiero que acabe todo esto, quiero irme a casa, nunca debería haber venido.

-Le estás haciendo daño a mucha gente, empezando por ti. Tú lo estas pasando realmente mal y no queremos verte así. Debes aclarara tu cabeza, o tu corazón, lo que quieras, pero acláralo pronto.

Me sequé las lágrimas de inmediato, aclaré mi garganta y me puse de pié con decisión.

-Louis, quiero irme a casa, quiero alejarme de esto.

-Bueno, lo único que puedo hacer por ti es llevarte a casa en la furgoneta, y lo aré. Son ya las tres y media y con suerte llegaremos antes de la madrugada.

No me hizo falta responde, con una sonrisa se lo dije todo. Nos pusimos a andar hacia el campamento, y al llegar todos estaban ya dentro de la cabaña. Louis fue al aparcamiento a coger la furgoneta y yo entré. Sentí los ojos de todos clavados en mí y la necesidad de dar una explicación aunque no me apeteciese. Niall no estaba.

-Chicos no me encuentro del todo bien. Los últimos acontecimientos no han sido los mejores y me tuve que pensar un poco las cosas antes de venir, y por el contrario, no lo hice. Louis me va a llevar a casa, el lunes nos vemos.

-¿Es por Niall verdad? -La voz de Liam sonaba dolorida, con lágrimas en los ojos bajó la mirada antes de que yo pudiera mirarle a los ojos.

-Luego hablamos, lo siento Liam.

Le di un beso a las chicas y un abrazo a Harry y a Zayn. Liam salió de allí antes de que yo pudiera dirijirme a él.

Al salir Louis me esperaba con la furgoneta y mi equipaje en la mano. Por lo demás, fue una noche larga.

viernes, 15 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#10


¿Aquello estaba pasando de verdad? Querría convencerme de que no. Era Liam, aquel chico que me había ayudado desde el principio, el chico de los consejos, de las llamadas, el chico que no se había separado de mí, y que en cuestión de unas semanas se había convertido en uno de mis mejores amigos. ¿Y ahora? Ahora estábamos los dos allí, con el agua hasta la cintura, empapados. Su pelo mojado le caía por la frente. Me miraba a los ojos, yo sentía su aliento y creí que iba a desmayarme allí mismo.
Levantó la mano, me acarició el pelo lentamente y se lanzó.  Directo a mis labios me besó. Fue un beso largo, tierno, en el que a veces se paraba, sonreía, y me seguía besando, me cogió por la cintura y se paró delante de mi boca.

-Te quiero, y paso de callármelo ni un segundo más.

-Salgamos de aquí, estoy empapada.

Me cogió la mano y con su ayuda salí del agua. Harry y Laura seguían en la orilla, Louis tocaba y cantaba para las chicas y los demás jugaban al fútbol, todos nos sonrieron, testigos de aquella locura, menos Niall. ¿Dónde estaba Niall?
Llegamos a la cabaña, allí tampoco estaba, Liam me pasó una sudadera suya que por cierto olía a él, Me sequé un poco el pelo en el baño y al salir Liam esperaba, sentado en la cama.

-Esa es la sonrisa que a mi me gusta, ¿Sabes? –Me tiré encima de él cariñosamente y lo abracé, me sentía protegida entre aquellos brazos cálidos. Pero aún así, me sentía culpable, culpable de tener allí delante mia a aquel chico maravilloso y aún así estar pensando en el paradero del rubio tonto. Intenté olvidarlo.
Nos quedamos allí abrazados bastante rato hasta que Zayn entró dando un portazo.

-Oye, ¿Habéis visto a Niall?

-Qué ha pasado? –No podía evitar preocuparme.

-Llevamos todos sin verlo un buen rato, no está en la playa, no contesta al móvil y no avisó a nadie de que se iba a ningún lado. –Zayn acabó la frase a duras penas, pues le temblaba la voz. Empecé a preocuparme realmente. Nos reunimos con los demás y esperamos un poco en la playa, por si volvía, pero viendo que daban las 1:30 decidimos empezar a buscarle. Nos organizamos todos: Laura y Harry al aparcamiento, Marta y Zayn mirarían en todas las cabañas, Minerva y Liam en los bares más cercanos, y Louis y yo estaríamos dando vueltas por la playa.

-Tomlinson, ¿Dónde está?

-No se pequeña, pero debemos seguir buscando. –Louis y su manía de llamarme pequeña, me encantaba, en muy poco tiempo nos habíamos cogido mucho cariño.
Seguimos buscando otra hora más y no aparecía, sin darme cuenta había empezado a llorar.

-Sé lo que estas pensando pequeña, pero no es tu cumpla que Niall no se haya ido.

-Ya lo sé Louis, pero me he portado fatal con él toda la semana, no se merece algo así, soy una completa idiota. –No habíamos terminado de hablar, cuando a Louis le sonó el móvil, ¨ Volved chicos, está aquí ¨ Dijo la voz de Harry al otro lado del teléfono.

De repente salimos los dos corriendo por la orilla de la playa, como dos niños, yo medio llorando y Louis sonriéndome, intentando que parara de llorar. Al llegar no podía ni respirar, creo que no he corrido tanto en mi vida, estaban todos fuera, menos Marta y Zayn que aún no habían regresado.

-¿Dónde estaba? –Preguntó Louis, intentando que no le faltara el aire.

-Ha vuelto, está bien, y con eso es suficiente. –Dijo Harry señalando nuestra cabaña, mire a Liam que me miraba esperando una respuesta por mi parte, yo solo salí corriendo hacia la cabaña. Entré abriendo fuertemente la puerta, seguía llorando, creo que ahora más que antes y lo miré. Estaba sentado en una silla, con el rostro más triste que hubiera visto nunca.

-¿Por qué nos has hecho esto? –Comencé a llorar más fuertemente.

-¿No parece irónico que preguntes eso cuando tú me has hecho algo peor toda la semana?

-¿Tengo mis razones sabes? Lo que pasa es que tú, en su momento no quisiste entender esas razones –A mi mente vino la imagen de aquella chica, Alice.

-¿Qué? Por favor, explícame por qué me haces esto, por qué me has ignorado toda la semana, y ahora en cambio te preocupas de mí.

-Quizás no lo entiendas Niall, pero hay una persona que puede sufrir si yo te doy esa estúpida razón.

-¿Hablas de Liam? Anda hombre, que me he ido, pero que no soy tonto. ¿O me piensas ocultar lo que ha pasado con él cuando yo no estaba? No te das cuenta, pero tú sientes algo cuando estás conmigo, ¿O vas a negarlo?

Las lágrimas ya no podían ser más fuertes, había ido directo al grano, ¿Era verdad que seguía sintiendo algo?

sábado, 9 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#9


Aunque aún era primavera, ya empezaba a hacer calor, estaba en mi cuarto, sentada, con un sobre grande en la mano. Pocos minutos antes lo habían colado por debajo de la puerta, con una inscripción que ponía ¨ A Ruth, ¨. No sabía lo que me podía encontrar dentro de él, así que comencé a abrirlo lentamente, de dentro se cayó al suelo una pequeña nota y un folleto. ¿Un folleto? Sí, de una zona de acampadas en la playa, lejos de allí. No entendí muy bien que significaba aquello hasta que leí la nota.
¨ Una acampada, todos juntos, lo pasaremos bien, ¿Te apuntas?  Louis T. ¨ ¿Estaban locos? Querían hacer una acampada todos juntos, con las chicas y conmigo dentro de dos días. Me moría de las ganas de pasar aquellos cortos días en la orilla, con mis mejores amigas y ellos, pero mi duda sobre ir se presentó cuando pensé que iba a estar cuatro días cerca de Niall, respirando el mismo aire que él, teniéndole que mirar a los ojos una y otra vez. Decidí llamar a Louis, tenía que aclarar muchas cosas.
-¡TOMLINSON¡- Grité cuando cogió el teléfono. –Creo que estáis locos, ¿Una acampada? Solo tenemos dos días para prepararnos, estáis mal de la cabeza totalmente.
-En realidad, sólo tenemos un día, si nos queremos ir, tenemos que salir mañana a primera hora, lo siento pero me equivoqué de folleto.
-¿QUÉ? Madre mía, Louis, yo no sé si puedo…
-Por favor, Ruth, lo pasaremos bien, te recogemos a las ocho y media, adiós.- Y colgó. Decidí que lo mejor era ir, alejarme un poco de esta realidad tan absurda, y bueno, cogí la maleta del altillo, metí todo lo necesario, incluyendo dos bikinis por si el mar estaba en calma y algunas sudaderas por si era todo lo contrario. Sin darme cuenta, algo en mi interior se removía, estaba emocionada por la idea de aquellas desprevenidas vacaciones, así que intenté llevarme lo necesario para que todo saliera perfecto.

Viernes, 7:45 de la mañana.

Dios mío, el tiempo se me estaba haciendo eterno, eterno era poco, llevaba lista desde las siete y media, me había puesto bastante mona, unos pantalones vaqueros muy cortos y una sudadera ancha, el pelo recogido en una coleta alta.
Puntuales, a las ocho y media tocaron al timbre, al salir, Harry me esperaba en la puerta, los demás estaban dentro de una bonita furgoneta roja, cómo las de los americanos. Todos me saludaron, me senté junto a Zayn, y la furgoneta arrancó. El trayecto se me hizo corto, iba escuchando música con Zayn y pensando en aquel bonito fin de semana que se nos presentaba a todos. Laura, la novia de Harry, con la que me había hecho bastante amiga, Marta y una amiga íntima de los chicos y ahora también mía, llamada Minerva, hablaban del tiempo, y de lo que llevaban en la maleta, y los demás chicos menos Louis, que conducían, cantaban una canción.
Sin darnos cuenta ya estábamos todos en la playa, dejando los equipajes en una bonita cabaña, y dándonos un baño, el tiempo era maravilloso. Cominos un poco, y inspeccionamos los alrededores. No sé cómo, pero el día se pasó más rápido de lo que todos hubiéramos querido, y es que cómo de estos chicos no te puedes fiar, después de la cena, empezaron a hacer tonterías en el mar, insistiendo en que nos bañáramos. En un abrir y cerrar de ojos, Harry tiró a Laura al mar en calma, y Zayn y los demás empezaron a mojarnos. Mi instinto me hizo salir corriendo de allí, el agua estaba helada, pero Liam, no quedándose conforme, me cogió de la cintura, me arrastró hasta la orilla, y ha pesar de mis gritos me metió en el agua.
-Eres tonto, está muy fría idiota. –Luché para que me dejara salir, pero me tenía atrapada entre sus brazos, si darme cuenta estaba de frente a él, muy cerca, demasiado.
-Liam suéltame.
-No puedo.
-Si puedes, suéltame, -Repetí.
-Es verdad, si puedo, pero no quiero.
-Liam estamos demasiado cerca. –No mentía, para nada, sentía su respiración, agitada.
-Lo sé, y sé que has pasado una semana difícil, yo organicé todo esto, sé que necesitabas despejarte, salir de tu mundo un momento, no puedo verte más como te he visto estos últimos días, sonríe. –No había ni un escaso centímetro entre nuestras bocas, estábamos allí, pegados, metidos en el agua, con la noche echada encima de nosotros.
-Intentaré sonreír, ¿Va?
-No lo intentes, consíguelo, necesito tu sonrisa para sonreír.
¿Había escuchado bien? Necesitaba mi sonrisa para sonreír

viernes, 8 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#8


En la vida, hay dos tipos de personas, aquellas que llegan y pasan de largo, no se quedan mucho tiempo, y realmente nunca te das cuenta de que están ahí. Y luego está el otro tipo: esas que entran en tu vida y que te marcan totalmente, que entrar para no irse, ni tampoco para quedarse. Después de aquella noche de lloros y lamentos, había llegado a una conclusión, Niall era del segundo grupo de personas, de ese que me iba a marcar la vida, quizás para siempre o quizás no. Todo lo que sabía en ese momento era que no quería saber nada más, de nadie, no volver a salir de aquella pequeña habitación que me había acompañado tantos años eras lo mejor, pero bueno ya eran las dos y media de aquel domingo, justo cinco días desde que lo ví por primera vez, el móvil me había sonado dos veces, pero yo no había contestado ninguna. Mi madre entró a la habitación.
-Ruth, sal ahora mismo de la cama, no puedes tirarte ahí todo el día. –Subió la persiana, abrió la ventana y tiró de la manta hasta destaparme por completo.
Me decidí a enfrentar mi vida, saliera como saliera, me vestí, me lavé la cara, y me pinté un poco los ojos, hinchados por las lágrimas. El móvil sonó de nuevo, pero esta vez era un mensaje: ¨ ¿Podemos hablar? Llamamé por favor, Liam P.¨ Era muy bueno conmigo y la verdad, desconocía la razón. No tenía ánimos para llamar así que decidí esperarme un poco. Salir a dar una vuelta sería lo mejor. Me puse el chaquetón y anduve, sin un punto fijo hasta donde iba, pensaba en todo lo que había pasado, me torturaba a mi misma. Decidí llamar a Liam, marqué el número y esperé.
-Por fin llamas, ¿Cómo estás? Necesito verte.
-Hola Liam, tranquilo, no estoy mal, estoy despejándome, dando una vuelta.
-¿En el parque? –Su voz sonó segura, intrigante, contesté con un siempre ¨ Sí ¨ -Bueno, tengo que colgar, ahora hablamos.
¿Me había colgado? Ahora hasta Liam pasaba de mí, seguí andando, y de repente otra lágrima, pero esta no era solo por Niall, del que claramente estaba totalmente enamorada, esta lágrima era por todo, era por la sensación de impotencia que sentía, por el leve pensamiento de que el mundo se me venía encima, y que yo no podía pararlo. En cuestión de unos segundos sentí que alguien me llamaba, era Liam, que venía corriendo hacia mí, se paró a dos metros más o menos, y al verme llorar me abrazó. Ese chico me hacía sentir mucho mejor, era increíble, pero en unos minutos ya tenía las lágrimas secas.
-No quiero verte así, mejor dicho no puedo verte así. Eres una chica muy especial, que me ha demostrado que querer no solo consta de tiempo, y no quiero que sufras.

La semana siguiente, fue una semana normal, intenté no preocuparme de Niall, me centré en los exámenes, me iba todos los recreos con los chicos, y poco a poco también iba afianzando una buena amistad con Louis, Harry y Zayn. La semana no fue buena del todo pues hubo roces, entre Niall y yo, el me hablaba y yo lo evitaba, no era por que no quisiera hablarle, si no porque estaba intentando olvidarle. Todo iba bien, hasta que esa carta llegó a mi casa. Creo que eso iba a cambiar muchas cosas. 

lunes, 4 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#7

Niall se paró, a centímetros de mi boca, podía oír su respiración, tranquila a pesar de la cercanía entre los labios, me aparté un poco, ¿Qué estaba haciendo? Al apartarme él evitó mi mirada, miró hacia el fondo de aquel local nuevo, con música alta, no apartaba la vista, cuando giré la cabeza, me di cuenta que observaba a una chica, morena de pelo largísimo, un cuerpo normal, ojos claros y vestido. Sentí un tremendo pinchazo en el corazón.
-Ruth esa es Alice, es la chica de la que estoy enamorado, ven y te la presento.
Un vuelco en el estómago, sentí como un nudo en la garganta se iba haciendo más y más fuerte, tenía ganas de llorar, pero no quería parecer una idiota, como siempre me pasa.
-Lo siento, tengo que irme. –Dejé a Niall con las palabras en la boca, allí plantado, mientras yo salía corriendo de aquel establecimiento de música alta y gente que bailaba, apartaba a todo el mundo con las manos, una lagrima iba cayendo por la mejilla, necesitaba salir de allí. Me sentía estúpida, estúpida por haber pensado, aunque fuera solo un segundo que le podía gustar, por pensar que podría haber pasado algo entre nosotros. De repente choqué con alguien, al mirar arriba pude ver que era Liam que sujetaba un vaso en la mano. 
-¿Hey, ¿A dónde vas? –Me miró preocupado. 
-Lo siento Liam, me tengo que ir, ya hablaremos. 
-No te voy a dejar ir así, -Me cogió del brazo antes de que saliera corriendo de nuevo. -¿Qué te pasa Ruth? 
-No tengo tiempo para dar explicaciones. –Entonces giró la cabeza, vio a Niall saludando a Alice, y comprendió todo lo que me pasaba. 
Me acompañó hasta a casa, sin pronunciar una palabra, solo para saber que yo estaba bien, no dejé de llorar en todo el camino, las lagrimas caían lentas por la barbilla, y golpeaban el suelo en la oscuridad de aquella noche. Al llega a mi casa no dije nada más, abrí la puerta despacio, el me miró.
-Cuando estés mejor llamame, por favor. 
Me tire toda la noche entre lágrimas, por un lado sentía que la vida se me echaba encima, que ya no había motivos para seguir adelante, y por otro, me echaba las cumplas de todo, de haber sido una tonta simplemente. Metida ya entre las sábanas cogí el móvil que estaba apoyado sobre la masita de noche, al abrirlo estaba la foto de Niall, no pude contener el dolor, tiré el móvil contra el pequeño sillón en el fondo del cuarto, e intenté dormirme, intenté. 

domingo, 3 de marzo de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#6

¡Buenos días dormilona¡ –Abrí levemente los ojos, era Marta, una de mis mejores amigas, morena alta con unos ojos oscuros preciosos. –Venga ya hombre, que tu madre me ha dicho que no te acostaste muy tarde, que te levantes ya. 
-Qué pesada eres tía, mi madre ni sabe cuando me acosté. –Tenía toda la razón, me había tirado dando vueltas en la cama hasta las cuatro y pico. -¿Qué haces aquí? 
-Bueno, como ya sabes no entiendo este tema de naturales, y esperaba que te ofrecieras a explicármelo ¿No? Esta tarde, ¿Puedes? 
-Ya que estás aquí podría explicártelo ahora. 
Me vestí rápido y me puse a explicarle la parte física a Marta, a pesar de que estaba más o menos concentrada mi cabeza solo tenía en mente que esta tarde lo iba a volver a ver, que esta tarde podría volver a sentir eso que sentía cuando lo miraba. Las horas pasaron rápido, y a las dos y cuarto Marta se fue de casa, con la lección aprendida. Como era costumbre los sábados comíamos pronto, así que a las tres nos sentamos todos en la mesa, mi hermano mis padres y yo. Nada más acabar subí a mi cuarto y cogí el móvil, en la pantalla apareció la foto que le eche, al salir de su casa, no me había dado cuenta hasta ese momento de lo bien que salía. A las 8 y cuarto debía estar en la dirección que ayer me había mandado, así que a las cinco entré a la ducha, me lavé el pelo, me lo sequé y recogí en un bonito moño bastante arreglado. Tenía una gran duda, ¿Me arreglaba mucho para ir a la fiesta? Bajé al cuarto de mi madre y le cogí unos zapatos preciosos que tiene, los combiné con unos pantalones negros muy cortos, una camisa roza y un collar. Solo eran las siete y yo ya estaba preparada. Para que el tiempo pasara un poco más rápido salía a dar un paseo. Solo podía pensar en una cosa, bueno, más bien en una persona, una persona que se había colado en mi cabeza y que no paraba de dar vueltas. Sin darme cuenta, las ocho en punto, aligeré el paso y me dirigí a la fiesta, había anochecido ya, y al llegar era un local amplio, en el que había bastante gente, por lo normal iban arreglados, pero yo iba bien. No veía a los chicos por ninguna parte, que raro, de repente escuché algo. 
-Bien venidos a la fiesta de apertura de este nuevo local, para empezar tenemos un poco de música, que disfruten. –Yo creo que era el dueño del local. 
De repente la gente empezó a aplaudir, yo no sabía a qué hasta que me giré y ví un gran escenario con luces de todos los colores. Empezaron a entrar los cinco, Louis, Harry, Liam, Zayn y el último él, mi Niall. Saludaron y empezaron a cantar. Dios mio, no tenía ni idea de lo bien que cantaban, estaban interpretando un tema bastante conocido, ¨Forever Young¨ y lo hacían demasiado bien, estaba mirando a Niall, cuando de repente mientras cantaba su parte me miró, sonrió y siguió cantando, fue el momento creo más bonito de mi vida, cuando acabaron aplaudimos y ellos bajaron del pequeño escenario en medio del local.
-Ruth, estamos aquí. –Oí la voz de Liam, al girarme los vi. 
-¡Dios mio! Cantáis genial, enhorabuena. –Los abracé, al abrazar a Niall olí su perfume, el mismo de ayer, lo miré a los ojos y fue algo extraño, a la vez bonito, pero que no había sentido nunca. Fuimos a un lugar más tranquilo del local y nos sentamos en una bonita mesa, allí esperaba una chica rubia, pequeña. 
-Ruth esta es mi novia, Laura. Laura, esta es Ruth. –Saludé a la novia de Harry con un corto beso en la mejilla, hacían muy buena pareja. Todos se fueron a pedir algo a la barra pero yo no tenía ganas de tomar nada. 
-¿No vienes Ruth? Me preguntó Zayn. –Al responder que no, Niall se ofreció a quedarse conmigo. 
Estábamos los dos, sentados uno junto al otro, de repente, empecé a oler de nuevo su perfume, creí que iba a marearme, sentía un nudo en la garganta de los nervios. 
-Bueno, parece que nos hemos quedado solos Ruth. 
Su voz, era demasiado para mí, grave, con un leve acento español, de repente no pude contenerme más, me fui acercando a él, me cogió la mano levemente y cuando me iba a lanzar a besarlo, apareció, apareció ella. 

jueves, 28 de febrero de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#5


-Bueno, hoy por la mañana un profesor del instituto, que creo que da matemáticas me mandó a buscarte, y bueno le pregunté a ellos. –Mi voz había salido temblorosa de la garganta, y para excusas tengo que admitir que no soy la mejor persona, ¿Se lo creería? Pf.
-Si, ella vino a preguntar por ti de parte del profesor de refuerzo de matemáticas en el recreo. -¿Qué hacía? El chico de pelo marrón y ojos oscuros me estaba ayudando.
-Ah bueno, de todas maneras te los presento, ellos son Louis, Harry, Zayn y Liam.
-Encantada. –Se llamaba Liam, y no podía entender muy bien por que me había echado esa mano de repente, sin conocerme y sin saber nada de la historia. Uno por uno los chicos me fueron saludando, no me quedó otro remedio que sentarme en la mesa, en una silla, al lado de Niall y Zayn.
-Bueno, Ruth, cuéntanos algo de ti ¿No? –Era Harry, y era la primera vez que lo escuchaba hablar, tenía una voz ronca y muy grave.
-Bueno, vivo cerca de aquí, en una calle paralela a esta, y como ya sabéis voy a vuestro instituto, ¿Y vosotros?
Estuvieron un rato contándome cosas sobre ellos, eran bastante abiertos, y me contaron que hacía ya varios años que eran amigos, que les gustaba cantar, y que normalmente se reunían en el garaje de Louis para ensañar algunas canciones, tocarlas en algunas fiestas y ganar algo de dinero. Sin darme cuenta, estaba hablando allí con los cinco como si los conociera de toda la vida, pero se estaba haciendo tarde, me disculpé y fui al servicio a mandarle un mensaje a mi madre diciendo que iba a llegar más tarde. Al entrar en el baño de la cafetería hay un lavabo, y luego dos servicios, hombres y mujeres, yo me quedé apoyada en la pared de el lavabo sin entrar a ninguno de los dos, cuando se empezó a abrir la puerta lentamente. Era Liam, lo saludé.
-Estoy mandándole un mensaje a mi madre, ya que le dije que iba a volver pronto. –Él me sonrió, pero no entró en ningún servicio, se quedó allí plantado mirándome, y al cabo de unos segundos habló.
-Te he salvado de tener que dar más explicaciones ¿Eh? –En el momento en el que acabó la frase entendí que se refería a lo del profesor de matemáticas, sentí como me empezaba a poner roja. -¿Por qué buscabas a Niall?
-Bueno… No es fácil de explicar. –Intenté sonreír pero la sonrisa no me salía muy sincera.
-Nada en el amor es fácil de explicar, ¿No? –Guau, era rápido, y se había dado cuenta de todo. –Si no quieres no tienes que darme respuestas.
-Bueno, hace poco que lo conozco así que no quiero liarla, dejémoslo así.
Liam me sonrió, en ese momento sentí como si pudiera confiar en él en todo.
-Aquí tienes un amigo para que te ayude, ¿Va?
Salimos del baño sonriendo, los chicos esperaban en la mesa, nos levantamos todos y nos fuimos del local, sin darme cuenta eran ya las nueve y cinco minutos.
-Oye Ruth, mañana tocamos en una fiesta, ¿Te gustaría venir? –Tenía la mirada más bonita que hay sobre la tierra, Niall, ¿Cómo podía gustarme tanto en tan poco tiempo? No podía apartar mis ojos de aquel chico.
-Me encantaría ir, adiós chicos, os dejo apuntado mi teléfono y ya me mandáis la dirección la hora y eso por mensaje. –Cogí un bolígrafo y un papel que llevaba en el bolso  apunté mi teléfono y se lo di. Todos me dieron un beso en la mejilla y se fueron despidiendo, en cambio, cuando llegó el turno de Niall, me abrazó como si nada. Era demasiado para mí, me soltó y seguí mi camino. 

Aquella noche no pude dormir mucho, estaba recordando todo lo que había sucedido en la tarde, desde el vaso de agua encima de mi pantalón, hasta la conversación con Liam en los baños, cuando ya estaba casi dormida me sonó el teléfono, era un mensaje de texto, de Niall:
Calle Picadilli Circus, nª 32, 8: 15 a.m.
Espero que vengas, lo pasaremos bien, besos, Niall H.
Me quedé un buen rato mirando el mensaje, hasta que sin quererlo mis ojos se iban cerrando del cansancio. Buenas noches Niall, fue lo último que salió de mi boca.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capitulo#4



Al llegar al café, me cubri los ojos con unas gafas de sol que llevaba en el bolsillo, seguro que si louis y los demás estaban por allí me reconocerían como la chica que por la mañana preguntó por su amigo, me senté en una mesa que había en la esquina. Aquel café era conocido en toda la ciudad, ponía unos chocolates calientes buenísimos, y tenía una decoración muy moderna, unas mesas con bancos y cuadros de algunos cantantes famosos en la pared color blanca y naranja. Desde la mesa vi entrar a Zayn, el chico moreno acompañado de Louis y del chico de los rizos y los hoyuelos, se sentaron en una mesa en el centro del café y comenzaron a hablar en voz bastante alta y con unas risas bastante escandalosas. No habían pasado ni cinco minutos cuando Niall y el chico que faltaba entraron, todos le preguntaron a Niall que como estaba y le abrazaron, formaban un grupito muy gracioso. El caso era que no podía apartar la vista de aquel conjunto de niños adolescentes, pero claro, al rato uno de ellos, que según mis cálculos debía ser o Harry o Liam se me quedo mirando, puesto que entre las gafas y que yo los observaba creo que estaba llamando un poco la atención. Me levanté a por un batido, me acerque a la barra y como no había nadie tuve que llamar al camarero. 
-Perdona, ¿Me pones un batido de chocolate? Gracias.
-Claro- Me respondió con voz calmada.
En un segundo ya tenía el batido en la mano, me di la vuelta y: 
-¡JODER! ¿qué es esto? -Tenía todo el pantalón mojado, subí la mirada y de repente mis ojos se tropezaron con los de Niall, que estaba enfrente mía, rojo como un tomate y con lo que quedaba de un vaso de agua en la mano. 
-¡Oh Dios mío! Perdona, no te he visto- Niall me había tirado un vaso de agua por encima, de momento se puso a limpiarme con una servilleta de papel, el corazón me iba a mil por hora, y no me salían las palabras de la boca. 
-No importa, ha sido también mi culpa -Yo también estaba roja, y era lo normal, creo que nadie sobre la tierra ha sentido algo como lo que yo estaba sintiendo, era realmente el chico perfecto.
-Déjame al menos presentarme, soy Niall, Niall Horan, y creo que vamos al mismo instituto. -Se acerco, y me dio un beso en la mejilla, el roce de su piel contra la mía me provocaba escalofríos, en ese momento sólo me apetecía darle las gracias por hacerme sentir tan especial.
-Ruth, yo soy Ruth, y si, vamos al mismo instituto. -Lo vi sonreír, tenía una sonrisa muy especial, un poco torcida a la izquierda, pero preciosa. 
-NIALL, ¿¿Vas a traerme el vaso de agua?? -Era Louis. 
-Ven Ruth, te voy a presentar de paso a unos chicos, son mis mejores amigos, y están como una cabra, pero también son muy divertidos. 
Nos fuimos acercando a la mesa, y comprobé que las palabras de Niall eran ciertas pues al llegar el chico de los rizos te estaba tirando un trozo de sándwich a Zayn. 
-Anda, pero si es Ruth. -Mierda, Louis me había reconocido.
-¿Os conocéis? -Niall parecía extrañado, necesitaba que se me ocurriera una idea rápido, no podía mandarlo todo a la mierda, sólo quería poder estar allí con Niall un rato más, o toda la vida, que no estaría mal. 

martes, 26 de febrero de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreír. Capítulo#3


¿La sirena? Por fin, Dios mío, se había hecho esperar, era 
viernes y tenía planes para esta tarde, muchos planes. Mire la mochila, estaba la agenda de aquel chico Moreno.
-Oye Ruth, ¿Esta tarde a que hora quedamos? -Era Elena, joder, esta tarde no podía quedar.
-Elena esta tarde no puedo... tengo cosas que hacer, muchas cosas, lo siento.
-Bueno pues no importa, ya hablaremos. Hasta mañana. 
Bueno, no estaba bien lo que había echo, había quedado con ella desde hace tres días, pero deseaba, mejor dicho, necesitaba saber algo más de Niall, y teniendo su dirección no podía estarme parada así como así... 
Cogí el chaquetón y salí por la puerta de clase, los vi, vi a Louis y a los demás chicos, eran guapísimos, nadie lo podía negar, pero ninguno estaba hecho para mi, o eso creía. Mi padre me estaba esperando a la salida, estuvo todo el camino contándome algo del trabajo, pero yo no lo estaba escuchando, tenía en la mano la agenda, y me puse a ojearla, entre las páginas se cayó algo al suelo, era una foto de los cinco, y tenía los nombres grabados por detrás, Liam, Zayn, Louis, Niall y Harry, no sabía quien era cada uno excepto Louis y Niall, pero me quede mirando la foto un rato. Hasta que escuche la voz de mi padre:
-¡RUTH! Llevo hablándote dos horas, ya hemos llegado anda baja, que se estará enfriando la comida. 
Lo admito, no he comido tan rápido nunca, no eran más que las cuatro, y todavía no me iba a ir, pero necesitaba saber que iba a hacer esta tarde, no podía plantarme en su casa cuando el no me conocía, pero podía ir y esperar en la puerta hasta que saliera. Sin darme cuenta empece a prepararme, ¿que me ponía? Los pantalones negros pegados estaban bien, y encima el jersey blanco con gorro, me puse las botas de cordones. También me alise el pelo, y me eche brillo en los labios, sin darme cuenta ya eran las cinco y media, el chaquetón y a la calle, no podía aguantar ni un segundo mas. La dirección que ponía en la agenda estaba bastante cerca de mi casa la verdad, iba andando super rápido, que ganas tenía de llegar, por fin, sólo había tardado unos cinco minutos con el ritmo que llevaba. 
Era una casa grande, con una fachada blanca, y todo parecía en tranquilidad y normalidad. Me senté en el escalón de enfrente y saque el móvil. Como la calle estaba muy en silencio sólo escuchaba mi respiración, pero de buenas a primeras escuche una llave girar para abrir una puerta, me escondí en el portal de la casa de enfrente, y observe por las verjas de la puerta. ¡Era el! Iba guapísimo, madre mía, llevaba el móvil en la mano, y se colocaba bien las zapatillas, de repente le sonó el teléfono. 
-¡Zayn! ¿Qué haces? No, yo estoy saliendo de mi casa ahora mismo, ¿Me puedes decir lo que hay que estudiar para el lunes? ¿Como que has perdido la agenda? Tío te la abras dejado en clase, bueno nos vemos en el café de la avenida del colegio, adiós. -Dios mío, era Zayn, el chico Moreno, joder, se había dado cuenta de la agenda, debía devolvérsela el lunes, pero no podía dejar de mirar a Niall, ¿Y si le echaba una foto antes de que se alejara más? PLIC, echo, ahora debía llegar al café, al café de la avenida del colegio.

sábado, 23 de febrero de 2013

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capítulo#2



Llevaba dos días sintiéndome así, inquieta, despistada y con una terrible sensación de estar vacía por dentro. Y bueno, por dentro quizás no, pero por fuera lo estaba totalmente. Hacía ya dos días que no lo veía, que no sabía nada de aquel niño rubio con la mirada perdida. Y eso me inquietaba, me hacía no poder concentrarme en matemáticas, ni en lengua, ni en prácticamente nada. Era horrible, lo único que sabía de él era que sus amigos si estaba allí. ¿Y si me acercaba a preguntar? Qué locura, ni siquiera sabía su nombre, no podía acercarme así como así. Pero de repente me di cuenta de que si no sabía nada de él o no preguntaba no iba a poder pensar en nada más en toda la mañana. Y bueno, yo es que soy así, y a veces me entran unos arrebatos que no puedo con ellos, y ahí, justo en el peor momento me entró uno, y mandándolo todo a tomar por saco, me acerqué a aquel grupo de chicos, que se encontraban en una esquina del patio, bajo el gran árbol que cubría la visibilidad de las ventanas.
-Hola, ¿Es que no ha venido el chico rubio?- ¿El chico rubio? ¿No se me podía haber ocurrido algo mejor?
-¿Niall? Que va, lleva dos días sin venir- Niall, preciso nombre, dos días, justo como había dicho yo. –El caso es que el martes ya se encontraba mal, a mediados de la mañana o así, en el recreo, empezó a estar como desconcentrado, y ayer me dijo que no se encontraba bien y que prefería no venir. ¿Quieres que le diga algo de tu parte…
-Ruth –Sonreí, aquel chico estaba siendo muy simpático conmigo.
-Eso, Ruth. Yo soy Louis, bueno, ¿Le digo algo, Ruth?
-No gracias, no es necesario, la verdad es que solo quería interesarme un poco por él, pues llevo unos días sin verlo. –Joder, la había liado totalmente, ese chico seguro que le decía algo de mí a Niall.
-Ah bueno, pues como tú quieras, ya hablamos Ruth adiós, encantado.
-Adiós, gracias.
Niall, era bonito haberle podido poner nombre a ese chico. Pero ahora precisamente, tenía otras cosas en las que pensar, empezando por que aquel chico se había empezado a poner ¨ raro ¨ justo en mitad del recreo, justo cuando nuestras miradas se cruzaron. Necesitaba saber más de él, pero me iba a resultar imposible. Ruth, Ruth deja ya las tonterías…
Me alejé del grupo de cinco chicos, la verdad, todos eran bastante guapos, Louis, era moreno, con el pelo marrón, pero los ojos azules preciosos, con roces verdes. El grupo lo integraban otros tres chicos, uno de ellos tenía el pelo muy rizado, los ojos claros, y al sonreír se le formaban unos hoyuelos muy monos, los ostros dos, uno moreno, con cresta y una mecha rubia, y el otro, pelo marrón y ojos oscuros, tenía un buen cuerpo la verdad. Pero los otros cuatro chicos no eran mi preocupación ahora, lo era Niall, y que necesitaba saber algo más de el, pero en ese momento, ví a Louis y a sus amigos alejarse, al moreno de la cresta se le calló una libreta de la mochila, era una agenda. No se me ocurrió otra cosa que cogerla y guardármela, joder, busqué, y ahí estaba lo que intentaba encontrar: Niall, dos puntos, una dirección y un número de teléfono. Sonreí. 

Necesito tu sonrisa para sonreir. Capitulo#1

Hay cosas que pasan porque tienen que pasar, porque están escritas en el destino, porque el tiempo a decidido que tienen que suceder un día, y que ese día, lo vas al recordar siempre. Esas cosas están predecidas y por mucho que hagas para cambiarlas no lo vas a conseguir nunca. Esas cosas se asemejan a aquellas mañanas en las que no quieres salir de casa, en las que te as levantado para ser un bulto en el camino y nada más, pero de repente una noticia o algo hace que cambies de opinión y que salgas a la calle a demostrarle al mundo que sigues hay y que no nada ni nadie que te vaya a aplastar nunca. 
Ese día, en el que creía que iba a estorbare a todo el mundo, era un día normal, en el que te levantas para ir al instituto, desganada desayunas coges la mochila y sales por la puerta, con la mentalidad de que va a ser un mal día. Llegue al instituto con dos amigas mías, por el camino habíamos hablado de lo típico, el tiempo, los deberes y los exámenes, nada fuera de lo común, parecía que ese día todo iba a salir mal, porque nada más llegar a clase el profesor ya estaba mandando deberes y corrigiendo a toda velocidad. Luego lengua, pf, el día pasaba lento, los minutos se hacían horas interminables. Recreo, primer recreo, el típico ambiente de mitad de semana que a nadie le gusta, la gente bosteza, habla de exámenes, y se queja de los deberes pero nada fuera de lo común. Mis amigas y yo sujetábamos nuestros bocadillos en la mano, y hablamos de lo dura que iba a ser la semana etc. Como cada primer recreo nos disponíamos e íbamos al baño del instituto, en el que cada mañana nos encontrábamos con la misma gente yendo y viniendo. Era monótono. Pero algo cambió, mientras mías amigas bromeaban sobre un niño que según ellas me quería y se reían con sus risas escandalosas por el camino del baño al patio, lo vi. Ellas también lo vieron. Imnotizaba, sus ojos azules destacaban a metros de distancia. Entre una reunión de niños estaba él, lo primero que se me ocurrió al verlo fue que de que cuento de hadas lo habían sacado, en serio, era el típico principito que cualquier princesa quiere en su castillo. A mis amigas no les llamó tanto la atención, pero a mi me dejo marcada el resto de la mañana, y el resto de la vida creo yo. Alto no, altísimo, llevaba una sudadera blanca bastante bonita, era muy rubio, y le favorecía demasiado el blanco. ¿Los ojos? Más azules no los he visto en la vida. ¡Ostia! Me estaba mirando, y yo allí plantada como una idiota. Aparte la vista, a duras penas, era increíble.