Por mi cabeza pasaban en aquel momento
todo tipo de preguntas. ¿Qué sentía Niall? ¿Qué sentía yo?
Primeramente creo que me sentía culpable de todo aquello. Culpable
de no saber cuales eran mis sentimientos y de estar dañando a varias
personas.
Louis conducía tranquilo debido a las
horas que eran, yo iba en los asientos de justo detrás del
conductor, tumbada. No abrí la boca en todo el trayecto y Louis
tampoco lo hizo, quizás por miedo a que yo empezara de nuevo a
llorar o a provocar más sentimientos en mí.
Me quedé dormida a mitad del trayecto,
estaba muy cansada. Al llegar Louis me despertó suavemente, me besó
la mejilla y me ayudó con el equipaje a entrar en casa. Todos
estaban durmiendo e intenté hacer el menor ruido posible. Me metí
en la cama e intenté dormirme.
12:35 p.m
Comencé a abrir los ojos poco a poco,
al llegar no había bajado la persiana y entraba toda la luz del
pleno día. Cogí el móvil que había dejado en el suelo y al
desbloquearlo vi que tenía cuatro mensajes. Decidí abrirlos más
tarde, ya podía imaginar de quien eran. Me cambié rápido y bajé a
desayunar. Como era sábado mamá y papá no habían ido a trabajar y
su cara de asombro fue espectacular al verme bajar las escaleras.
-Cariño, ¿qué hacer aquí? ¿No
volvíais el domingo?
-Sí mamá, pero yo decidí volver
antes, llegué hoy por la mañana muy temprano.
Mi cara demostraba que no quería
seguir aquella conversación, desayuné, cogí el MP3 y salí a
correr un rato, necesitaba cambiar de aires un poco. Nada más cruzar
la puerta decidí abrir los mensajes.
Marta.
5:55 p.m
¿Ruth estás bien? Llámame cuando
puedas anda, que ayer me quedé muy preocupada. Un besito.
Le respondí que no tenía ganas de
hablar con nadie, que disfrutaran de esos días allí.
Cuando abrí el segundo mensaje
comenzaron los problemas.
Niall H.
4:45 p.m
Ruth tenemos que hablar, por favor,
necesito que me expliques muchas cosas.
Niall H.
4:47 p.m
Por favor respóndeme cuando puedas,
llámame.
Niall H.
5:05 p.m
Volveré a Londre por la mañana,
espero que nos podamos ver, Ruth por favor, siento todo lo que pasó.
Llámame.
Sabía que si pulsaba la tecla de
llamar no podría aguantar las lágrimas. ¿A quién había querido
engañar? Niall era el chico más tierno que había conocido, el más
alegre, risueño, y yo había caído como una tonta en aquellos ojos
azules y ya no podía salir. Me sonó el teléfono, sabía
perfectamente que era él y contesté sin ni siquiera mirar la
pantalla.
-Hola.
-Hola Ruth, necesito verte.
-¿Puedes quedar dentro de un rato? A
mi no me viene mal.
-¿Dentro de un rato? Date la vuelta y
entra en el coche, necesito que hablemos ahora. -Giré mi cuerpo
noventa grados y me encontré un bonito coche blanco delante mía. Él
estaba dentro. Llevaba los ojos tapados con unas gafas de sol. Entré
en el coche y no dije nada.
-¿Qué quieres?
-Solo quiero una cosa Ruth, quiero
saber que sientes al estar así conmigo. -Vi como se acercaba a mí y
me cogía la mano.
Yo solo sabía una cosa, era imposible
explicar lo que sentía al estar así.
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