Un sonido a metal me dio ha entender que la carta había
tocado el fondo del buzón. La misma carta que llevaba una semana intentando
mandarle, pero que gracias a mi orgullo o a mi idiotez no había podido
depositar en su puerta hasta ahora.
Después de lo que pasó la última vez, no había visto a
Niall, ni a ninguno de los demás chicos. Había recibido llamadas de todos,
mensajes, y hasta habían preguntado en mi casa por mí. Pero yo no había salido
a recibirles, ni había ido al instituto. No podía. No después de lo que pasó
aquel día.
Una semana antes. Sábado.
Al escuchar las palabras de Niall, que habían ido directas a
mi corazón, empecé a llorar. Empecé a maldecir el día en el que me había fijado
en él, a maldecir todo lo que me rodeaba.
-Necesito saber lo que pasa, Ruth por favor. –Niall me
miraba directo a los ojos, con las bonitas gafas de sol en la mano derecha, y
la mano izquierda apoyada en el volante del coche a estrenar. En ese momento
sonó un móvil, mi móvil. Lo saqué del bolsillo lentamente y miré la pantalla en
la que apareció el nombre del autor de la llamada.
Llamada entrante, Liam P.
Niall me miró y al momento cogió el móvil entre sus largos
dedos arrebatándomelo de la mano. Pulsó el botón de coger la llamada mientras
yo le miraba asombrada, sin poder ejecutar ningún movimiento. Sin poder
protestar ni quitarle el móvil. Vi cómo tocaba algunos botones y ponía el
altavoz.
-Ruth, ¿Estás ahí? –La voz de Liam salió del pequeño aparato
táctil.
-Sí, estoy aquí. –Contesté con un hilo de voz.
-Yo también estoy aquí Liam, y acabo de preguntarle una cosa
a Ruth, una cosa que seguramente sea la misma para la que tú la llamas.
-¿Qué significa Niall en tú vida, qué significo yo? –Dijo Liam.
Comencé a llorar de repente, agarré el teléfono móvil, colgué
la llamada y salí de aquel coche blanco corriendo, dejando la puerta abierta,
dejando a Niall sentado en el asiento del conductor, dejando a Liam al otro
lado del teléfono esperando una respuesta.
La semana después.
Tras dejar el sobre en el buzón y reflexionar sobre todo lo
que había pasado me puse la capucha de la bonita sudadera y me fui en dirección
a mi casa. No quería que nadie me reconociera. Mientras andaba recordaba una a
una las palabras escritas en la carta.
¨ Querido señorito Horan.
Quizá algún día comprendas por qué salí corriendo de aquel
coche, por qué nunca te he respondido a esa pregunta que tantas veces me has
hecho.
Hoy aquí en esta carta vengo a explicarte muchas cosas, o al
menos a intentarlo. ¿Te acuerdas hace tres semanas, el día en el que nos
conocimos? Me tiraste un vaso de agua encima, y te lo tomaste todo como una
casualidad. Pero no fue así, yo no estaba en ese café por una casualidad, ya
que creo que las casualidades no existen. Yo estaba allí porque necesitaba ver
a un chico del que me había enamorado locamente, un chico del que no me podía
olvidar desde que lo había visto. Iba detrás tuya, de tus ojos y de tu sonrisa,
querido Niall. Y bueno, luego me presentaste a los chicos, y fuimos a aquella
fiesta. Allí me dijiste algo que me partió el corazón. Te recuerdo tus palabras
Niall: ¨ Ella es Alice, la chica de la que estoy enamorado ¨. El mundo me dio un
giro, y las cosas desde ese día han cambiado, son diferentes y no estoy segura
de nada. Miento, de una cosa si que estoy segura, estoy totalmente enamorada de
ti.
PD: Quizás las casualidades si existen, y yo fui una
casualidad hecha a posta.¨
SIGUELA YA SISTER!!!!!!!!!!!! ME HA ENCANTADO. ESCRIBES GENIAL! NO PUEDO ESPERAR PARA EL SIGUIENTE CAPÍTULO *.*
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